Si el Espíritu Santo Vive en Nosotros: ¿Somos Divinos?
Cree usted que por el hecho de que el Espíritu Santo vive en nosotros, ¿somo divinos? Por este hecho, esto no nos hace divinos. La divinidad es la cualidad de ser Dios y nunca podremos ser como Él. Más bien, somos morada de Dios. Jesús en Juan 14:23, dijo: «Jesús respondió, y le dijo: Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y haremos con él morada». Esto significa que la Divinidad mora en nosotros, pero somos diferentes en naturaleza.
Además, debemos tener cuidado aquí con la frase «somos humanos y divinos». Cuando afirmamos que «somos» algo, está relacionado con nuestra naturaleza, nuestra esencia. Nuestra naturaleza no cambia y no se vuelve divina aun cuando el Espíritu Santo more en nosotros. Más bien, somos seres humanos que tenemos al divino Señor morando en nosotros. Hay una gran diferencia entre tener al Señor morando en nosotros y el pretender ser divinos.
El único que es tanto humano como divino, es Jesús:
«Porque toda la plenitud de la Deidad reside corporalmente en Él» (Colosenses 2:9).
Jesús es divino porque era el Verbo hecho carne (Juan 1:1, 14). Dentro de Él existen dos naturalezas distintas: divina y humana. Estas dos naturalezas se manifiestan en una sola persona. Es una encarnación permanente.
Juan 1:1, 14:
- «En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. 14 El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Nueva Biblia de las Américas — NBLA).
Pero, volviendo al tema, el hecho de que Dios more en cada hijo de Él, no nos hace divinos ni cambiará nuestra naturaleza. Nuevamente, y para reiterar, Dios mora en Sus hijos. Somos morados por lo divino. Pero todavía somos humanos en nuestra naturaleza la cual, no cambiará hacia un estado divino.
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