Los Testigos de Jehová: 1ª Corintios 15:50 y la Resurrección Futura

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1ª Corintios 15:50 y la Resurrección Futura
1ª Corintios 15:50 y la Resurrección Futura

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Por, Luke Wayne
26 de mayo de 2017

Título Original: Los Testigos de Jehová: 1ª Corintios 15:50 y la Resurrección Futura

Abreviaturas: TdJ: Testigos de Jehová. WBTS: Watchtower Bible y Tract Society

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de La Biblia de las Américas – LBLA.

Los TdJ afirman que el «Reino de Dios» consiste únicamente en 144.000 individuos escogidos que forman una «clase ungida» especial y que se convertirán en criaturas espirituales inmortales y gobernarán con Cristo de forma invisible en el cielo. Otros serán resucitados como humanos en cuerpos físicos en el paraíso de la tierra, pero no podrán entrar en el Reino de Dios. Para defender esta doctrina, con frecuencia apelan a las palabras de Pablo a los corintios.

1ª Corintios 15:50 y la Resurrección Futura

  • «Esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible».

Pero este pasaje no afirma que las personas no puedan entrar en el reino en cuerpos humanos físicos. De hecho, ¡el pasaje afirma la resurrección física y la vida eterna en cuerpos humanos! Aquí, el error que cometen los testigos de Jehová se deriva de su malentendido de cómo Pablo está utilizando los términos «carne» y «espíritu».

La Carne, el Espíritu y la Herencia del Reino

En 1ª Corintios 15, Pablo no introduce el contraste entre carne y espíritu. Anteriormente en la misma carta, escribe:

  • «Así que yo, hermanos, no pude hablarles como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Les di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podían recibirlo. En verdad, ni aun ahora pueden, porque todavía son carnales. Pues habiendo celos y discusiones entre ustedes, ¿no son carnales y andan como hombres del mundo?» (1ª Corintios 3:1-3).

Lo que SÍ Está Diciendo Pablo

Pablo no está diciendo que el problema de los corintios es que estén hechos de una sustancia incorrecta. Su reprensión no está relacionada, literalmente, con la esencia de ellos. Él está hablando de su naturaleza corrompida por el pecado: «Pues habiendo celos y discusiones entre ustedes, ¿no son carnales y andan como hombres del mundo?». De hecho, Pablo utiliza este tipo de lenguaje con frecuencia como en la Epístola a los Romanos 8:4-6:

  • «para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz».

Romanos 8:13

Una vez más, en este pasaje:

  • «Porque si ustedes viven conforme a la carne, habrán de morir; pero si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne, vivirán».

De igual manera, a los gálatas les da un ejemplo sorprendente:

  • «Y ustedes, hermanos, como Isaac, son hijos de la promesa. 29 Pero así como entonces el que nació según la carne persiguió al que nació según el Espíritu, así también sucede ahora. 30 Pero, ¿qué dice la Escritura? «ECHA FUERA A LA SIERVA Y A SU HIJO, PUES EL HIJO DE LA SIERVA NO SERÁ HEREDERO CON EL HIJO DE LA LIBRE» (Gálatas 4:28-30).

¿Son Ismael e Isaac Diferentes?

Ellos no son dos tipos de seres diferentes. Ismael no era un humano e Isaac un ángel. Ambos tenían cuerpos con piel, músculos, sangre y huesos. Eran medio hermanos biológicos. Pablo no se refiere aquí a la naturaleza física. Obsérvese cómo amplía el concepto de espíritu y carne en el capítulo siguiente.

Gálatas 5:16-26

  • «Digo, pues: anden por el Espíritu, y no cumplirán el deseo de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el uno al otro, de manera que ustedes no pueden hacer lo que deseen. 18 Pero si son guiados por el Espíritu, no están bajo la ley. 19 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes, las cuales son: inmoralidad, impureza, sensualidad, 20 idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, enojos, rivalidades, disensiones, herejías, 21 envidias, borracheras, orgías y cosas semejantes, contra las cuales les advierto, como ya se lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

El fruto del Espíritu en la conducta cristiana

  • «22 Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, 23 mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley. 24 Pues los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26 No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros».

Observe que Pablo vuelve a utilizar la frase «no heredarán el reino de Dios» con respecto a los que están en la carne. ¿Pero qué quiere decir? El asunto es la existencia del viejo hombre contaminada por el pecado y la existencia del nuevo renovada por el Espíritu. Obsérvese un pasaje similar anterior en Primera de Corintios.

1ª Corintios 6:8-10

  • «Por el contrario, ustedes mismos cometen injusticias y defraudan, y esto aun a sus propios hermanos. ¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, 10 ni  los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios».

Gálatas 6:7-9

También les escribe a los de Galacia:

  • «No se dejen engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará. Porque el que siembra para su propia carne, de la carne segará corrupción, pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos».

Precisamente, así es como Pablo concluye su punto de vista en 1ª Corintios 15:58:

  • «Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano».

Aunque Pablo utiliza a veces «carne» para referirse a cuerpos humanos físicos, cuando contrasta «carne» con «espíritu», su punto no es una cuestión de esencia material. Como hemos señalado, Pablo, anteriormente, había establecido lo que quería decir mediante esta comparación en la misma carta.

Cómo Interpretaron los Primeros Escritores Cristianos Este Pasaje

Vale la pena señalar que estos escritores interpretaron sistemáticamente 1ª Corintios 15:50 refiriéndose a la eliminación de la corrupción del pecado de nuestros cuerpos garantizando así, a estos, la vida eterna.1 Ante los gnósticos, que veían en la carne el mal y buscaban una eternidad etérea e incorpórea en los cielos, los primeros cristianos bíblicos vieron en las palabras de Pablo la promesa de que nuestros cuerpos se perfeccionarían y resucitarían incorruptibles, pero seguirían siendo físicos y bastante humanos. Esto también coincide con la esperanza del Viejo Pacto expresada en hombres como Job:

  • «Y después de deshecha mi piel, Aun en mi carne veré a Dios» (Job 19:26).

La esperanza de Job era que, incluso después de la destrucción de su cuerpo, resucitaría en su carne y vería a Dios. Los TdJ no creen que los que resucitan en cuerpos de carne verán a Dios. Pero Job lo creía e igualmente los primeros cristianos y Pablo, lo enseñó.

Caminando por el Pasaje

En 1ª Corintios 15, Pablo está defendiendo la enseñanza central cristiana. Aquellos en Cristo esperan en un futuro cercano la resurrección corporal. En estos momentos, los cristianos pueden enfrentar persecución, dificultades y perdidas. Pero esta lucha es temporal ya que después de la muerte llegará, finalmente, la vida eterna. Pablo plantea entonces una objeción común de su época escribiendo:

  • «Pero alguien dirá: «¿Cómo resucitan los muertos? ¿Y con qué clase de cuerpo vienen?». 36 ¡Necio! Lo que tú siembras no llega a tener vida si antes no muere. 37 Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que nacerá, sino el grano desnudo, quizás de trigo o de alguna otra especie. 38 Pero Dios le da un cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo» (1ª Corintios 15:35-38).

El Punto de Pablo en «Los TdJ: 1ª Corintios 15:50 y la Resurrección Futura»

Este punto es el siguiente: No es que la semilla que entra en la tierra sea una sustancia totalmente distinta del organismo que sale. Esto no tendría sentido. Un grano de trigo que sea plantado en la tierra crecerá como una planta de trigo. De este no saldrá una ballena o un águila. Una bellota plantada en la tierra se convertirá en un roble. De esta, nunca saldrá un ángel. La analogía de Pablo asume que el cuerpo que resucita es la forma completa y perfeccionada de la semilla que muere. Él no dice que moriremos y nos convertiremos en otro ser. Esto no sería resurrección. Sería una reencarnación. Nuestros cuerpos –de acuerdo a lo que Pablo escribe– no resucitarán con las debilidades y corrupciones con las que murieron.

¿Cómo Serán Estos Cuerpos?

Serán restaurados, completados y perfeccionados. Nuestros cuerpos seguirán siendo humanos, pero ¡estarán vivificados! Después de otro breve ejemplo de los diferentes tipos de cuerpos que existen en la naturaleza (1ª Corintios 15:39-41), Pablo continúa explicando.

  • «Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible; 43 se siembra en deshonra, se resucita en gloria; se siembra en debilidad, se resucita en poder; 44 se siembra un cuerpo natural, se resucita un cuerpo espiritual. Si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual» (1ª Corintios 15:42-44).

Los testigos de Jehová tienden a aferrarse al «cuerpo natural» y al «cuerpo espiritual» sin observar los otros contrastes mediante los cuales se explican estas ideas. Pablo define el cuerpo que muere con palabras como corruptible, deshonra y debilidad. Describe el cuerpo resucitado utilizando los términos como, incorruptible, gloria y poder.

Contrastando el Mismo Cuerpo

El contraste aquí es entre un cuerpo bajo la maldición del pecado que es frágil, mortal, corruptible, que envejece, enferma, muere y se descompone. El cuerpo resucitado es todo lo contrario. Ya eliminada la maldición del pecado, este cuerpo es lleno de vida y ya no está sujeto al envejecimiento, a la enfermedad, muerte o descomposición. Esta es la diferencia entre el cuerpo «natural» (el esclavizado al pecado y a la muerte en Adán) y el «espiritual» (el redimido en Cristo). Pablo continúa en el siguiente pasaje.

1ª Corintios 15:45-49

  • «Así también está escrito: «El primer HOMBRE, Adán, FUE HECHO ALMA VIVIENTE». El último Adán, espíritu que da vida. 46 Sin embargo, el espiritual no es primero, sino el natural; luego el espiritual. 47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo. 48 Como es el terrenal, así son también los que son terrenales; y como es el celestial, así son también los que son celestiales. 49 Y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial».

Pablo no dice que la diferencia entre Adán y Jesús fuera porque no tenían un cuerpo físico. Siendo María virgen, concibió por el Espíritu Santo y dio a luz a Jesús el Mesías. El niño concebido era un ser humano físico. Su sustancia consistía en carne, como la de cualquier otro hombre. Y no fue privado de Su gloria, aun, siendo humano.

Juan 1:14

  • «El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad».

Igualmente, Jesús resucitó de entre los muertos como un hombre. Él explicó a Sus seguidores:

  • «Miren Mis manos y Mis pies, que Yo mismo soy; tóquenme y vean, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como ustedes ven que Yo tengo» (Lucas 24:39).

Efectivamente, el mismo Pablo enseña que Jesús, «… fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras» (1ª Corintios 15:4). El cuerpo que bajó a la tumba es el mismo que salió de esta. El punto de Pablo al comparar a Adán y a Jesús no era una cuestión de sustancia. Jesús estaba hecho de carne física como la de cualquier humano.

La gran e Importante Diferencia

Adán fue hecho del polvo de la tierra, Jesús descendió de los cielos. Esta es la diferencia sobre la cual Pablo llama nuestra atención. Llevamos la imagen del hombre terrenal. En esta están el pecado, la muerte y la corrupción. Debemos llevar la imagen del hombre celestial. En Él está la vida y la eternidad. Esto no significa que dejemos de ser humanos y nos reencarnemos en seres angelicales viviendo en los etéreos reinos celestiales del más allá. Por el contrario, significa la liberación de la maldición bajo Adán y una vida nueva y mejor en Cristo para todas las edades venideras. Pablo continúa explicando.

1ª Corintios

  • 15:50-55: «Esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni lo que se corrompe hereda lo incorruptible. 51 Así que les digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final. Pues la trompeta sonará y los muertos resucitarán incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: «DEVORADA HA SIDO LA MUERTE en victoria. 55 ¿DÓNDE ESTÁ, OH MUERTE, TU VICTORIA? ¿DÓNDE, OH SEPULCRO, TU AGUIJÓN?».

Lo que Realmente SÍ Sucede

Observen, no desechamos lo perecedero y lo reemplazamos por lo imperecedero. No dejamos atrás el cuerpo mortal para que se pudra y tomamos un nuevo cuerpo inmortal. Lo perecedero debe «vestirse» de imperecedero y lo mortal de inmortalidad. Algo se añade a la naturaleza de nuestros cuerpos, pero siguen siendo los mismos. Se perfeccionan, pero no se cambian por otra cosa. Pablo, más tarde continúa escribiéndoles a los de Corinto.

2ª Corintios

  • 5:4: «Porque, asimismo, los que estamos en esta tienda, gemimos agobiados, pues no queremos ser desvestidos, sino vestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida»

Conclusión de «Los Testigos de Jehová: 1ª Corintios 15:50 y la Resurrección Futura»

El reino de Dios no es de otro mundo estrictamente para ángeles, fantasmas o criaturas espirituales sin cuerpo. Todos los que estamos en Cristo vemos este reino con alegría, y lo haremos como hombres y mujeres en cuerpos humanos sin pecado y perfeccionados. Todo lo verdaderamente bueno de esta vida formará parte de la próxima. Sin contaminación por el pecado y (lo más glorioso de todo) ¡en la misma presencia de Dios Todopoderoso! Tendremos comunión íntima con nuestro SEÑOR como nunca antes. Esta es la asombrosa esperanza del evangelio bíblico. Lo es también para nuestros conocidos y vecinos testigos de Jehová. Necesitan escuchar y recibir a través del verdadero evangelio al real y verdadero Señor Jesucristo.

En la Biblia

Los Profetas Dijeron:

  • «Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el desprecio eterno» (Daniel 12:2).

Jesús Dijo:

  • «Porque esta es la voluntad de Mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y Yo mismo lo resucitaré en el día final» (Juan 6:40).

Pablo Escribió:

  • «Pero si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que habita en ustedes» (Romanos 8:11).

En MIAPIC

¿Tienen Sentido la Aniquilación y la Resurrección?

Según la Watchtower Bible y Tract Society, cuando uno muere, deja de existir. En el Día del Juicio, sólo los fieles testigos de Jehová serán resucitados a la vida eterna en el Paraíso Terrenal. El resto de toda la humanidad será aniquilada, borrada y dejará de existir sin castigo eterno en un infierno ardiente. Hay un problema lógico con este punto de vista.

Los Testigos de Jehová y la Resurrección de Jesús

Los TdJ enseñan que Jesús no resucitó de entre los muertos con el mismo cuerpo en el que murió. Esta es una doctrina peligrosa que contradice a la Biblia. Además, condena a la destrucción eterna a aquellos que la creen. Su resurrección física es la prueba de que Él venció a la muerte.

Enoc, la Watchtower, y el Manejo Correcto de las Escrituras

La WBTS sintió la necesidad de manipular las claras Escrituras para equivocarse con Enoc. De igual manera lo han hecho con los libros de Juan y Hebreos. La literatura de los TdJ no puede manejar las Escrituras ni siquiera en las cosas pequeñas. Sus audaces pretensiones de ser el único canal a través del cual alguien puede entender la Biblia son por lo tanto ridículas. Son incompetentes con la Palabra y no se debe confiar en ellos como guías o maestros del pueblo de Dios.

  1. Para algunos ejemplos, ver: Ireneo, Contra las herejías, Libro 5, Capítulo 14; Tertuliano, Sobre la resurrección de la carne, Capítulo 50; Novaciano, Tratado sobre la Trinidad, Capítulo 10; Metodio, Discurso sobre la resurrección, Parte 3, Capítulo 2.

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