Evangelio de Mateo: Capítulo 28 - Parte I

Esta es la última entrega del Evangelio de Mateo: Capítulo 28 – Parte I.

Evangelio de Mateo: Capítulo 28

La Resurrección de Jesús: Mateo 28:1-10

vv. 1-4:
  • «Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. Y se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos».
vv. 5-7:
  • «Hablando el ángel, dijo a las mujeres: «Ustedes, no teman; porque yo sé que buscan a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, tal como Él dijo. Vengan, vean el lugar donde estaba puesto. Vayan pronto, y digan a Sus discípulos que Él ha resucitado de entre los muertos; y Él va delante de ustedes a Galilea; allí lo verán. Miren, se lo he dicho a ustedes».
vv. 8-10:
  • «Y ellas, alejándose a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a los discípulos. De repente Jesús les salió al encuentro, diciendo: «¡Saludos!». Y ellas, acercándose, abrazaron Sus pies y lo adoraron. 10 Entonces Jesús les dijo: «No teman. Vayan, avisen a Mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán» (NBLA).

Analizando el Contexto

vv. 1-4:
  • «Pasado el día de reposo …» indica el séptimo día o lo que conocemos como el «sábado». Recordando el pasaje de Juan 19:14-16, el día de la muerte del Señor fue «el día de la preparación para la Pascua». Tres días después, y «al amanecer del primer día de la semana» Jesús ya había resucitado.
  • «la piedra» y de acuerdo con eruditos del cristianismo pudo haber sido cuadrada (en forma de corcho) o redonda (en forma de disco). La primera, era la más común en la época de Jesús, aunque ambos tipos de piedras fueron encontrados en las tumbas de Jerusalén.

Tumba 1      Tumba 2

  • De acuerdo con el relato de Mateo, el ángel estaba sentado en la piedra que acababa de remover: «3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; 4 y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos» (Mateo 28:3-4 — NBLA).
Marcos 16:1-8 y La Resurrección de Jesús:

En este registro, el «joven sentado al lado derecho, cubierto de una larga ropa blanca …» está dentro del sepulcro. No está afuera como en el relato de Mateo. ¿Contradicción? No. Ninguno de los registros se contradice.

Lucas 24:1-12 y la Resurrección de Jesús:
  • «El domingo (el primer día de la semana), al amanecer, las mujeres fueron a la tumba de Jesús para llevar los perfumes que habían preparado. 2 Cuando llegaron, vieron que la piedra que tapaba la entrada de la tumba ya no estaba en su lugar. 3 Entonces entraron en la tumba, pero no encontraron el cuerpo de Jesús. 4 Ellas no sabían qué hacer ni qué pensar. De pronto, dos hombres se pararon junto a ellas. Tenían ropa muy blanca y brillante» (TLA).

Ahora, en este registro, Lucas describe «dos hombres … Tenían ropa muy blanca y brillante».

¿Contradicción?
Primera Parte:

Las diferencias en el número de personas mencionadas —ángel, joven, dos hombres y diferentes mujeres— como presentes en la tumba de Jesús no constituyen necesariamente una contradicción. Por ejemplo, cuando un evangelio registra que «un ángel» estaba en la tumba mientras otro menciona a «un joven» y el tercero (Lucas), a «dos hombres» esto no implica un conflicto real entre los relatos. Es importante notar que ninguno de los evangelios hace una afirmación categórica que «solo» había un «ángel» o «un joven» o «únicamente» dos hombres.

Segunda Parte:

Una verdadera contradicción surgiría únicamente si uno de los relatos afirmara de manera explícita y excluyente que solamente uno estuvo presente. Esto descartaría por completo la posibilidad de que hubiera otros. Sin embargo, esto no ocurre en los textos. Por esta razón, los relatos encontrados en Mateo 28:1-10, Marcos 16:1-10, Lucas 24:1-10 y Juan 20:1-3 pueden interpretarse como narraciones complementarias que, en conjunto, ofrecen una perspectiva más completa del evento, en lugar de representar versiones contradictorias del mismo. De igual manera ocurre con el número de mujeres.

«porque ha resucitado, tal como Él dijo»: Mateo 28:6: Evangelio de Mateo: Capítulo 28

Es claro, por lo que hemos leído en este capítulo 28 que la resurrección de Jesús no solo fue un hecho profetizado por Él en muchas ocasiones. Es nuestro fundamento único como estudiaremos adelante:

  • «y si Cristo no ha resucitado, vana es entonces nuestra predicación, y vana también la fe de ustedes» (1ª Corintios 15:14 — NBLA).

La Resurrección: Fundamento Único del Cristianismo

Importancia Fundamental de Esta Doctrina

La resurrección de Jesucristo constituye la doctrina y pilar fundamental del cristianismo. Así lo declara enfáticamente el apóstol Pablo en 1ª Corintios 15:1-20. Este pasaje no solo establece la resurrección como elemento fundamental de la fe cristiana, sino que también advierte sobre las devastadoras consecuencias teológicas que tendría su negación: si Cristo no resucitó, la predicación sería vana, la fe sería inútil y los creyentes permanecerían en sus pecados.

Evidencia de la Divinidad de Cristo

La resurrección trasciende el ámbito de los acontecimientos históricos para convertirse en la prueba definitiva de la Deidad de Jesús. Romanos 1:4 declara: «y quedó demostrado que era el Hijo de Dios cuando fue resucitado de los muertos mediante el poder del Espíritu Santo. Él es Jesucristo nuestro Señor» (NTV). Este evento singular no solo valida todas las afirmaciones de Jesús acerca de Su identidad divina, sino que también demuestra Su autoridad sobre la vida y la muerte, competencia exclusiva de Dios.

Cumplimiento Profético de las Promesas de Cristo

La resurrección representa el cumplimiento literal y exacto de las repetidas promesas que Jesús hizo a Sus discípulos. En múltiples ocasiones registradas en los evangelios (Mateo 16:21; 17:23; 20:19; Marcos 8:31; 9:31; 10:34; Lucas 9:22; 18:33), Cristo predijo específicamente Su muerte y posterior resurrección al tercer día. Este cumplimiento preciso de las profecías refuerza la credibilidad y veracidad de todas Sus enseñanzas y promesas.

Singularidad Única Entre las Religiones del Mundo

En marcado contraste con la realidad histórica de la resurrección de Cristo, ninguna otra religión del mundo puede fundamentar sus creencias en la resurrección verificable de su fundador o líder principal. Hechos 2:32-36 subraya esta diferencia crucial cuando Pedro proclama que Dios resucitó a Jesús, «de lo cual todos nosotros somos testigos». Mientras que otros líderes religiosos permanecen en sus tumbas, Cristo venció la muerte de manera definitiva y cumplida.

Evidencias Históricas Irrefutables

La realidad de la resurrección encuentra su respaldo en evidencias históricas que desafían cualquier explicación alternativa convincente:

1. La tumba vacía:

Tanto seguidores como opositores confirmaron que el sepulcro donde fue depositado el cuerpo de Jesús quedó vacío. Las autoridades religiosas y políticas, que tenían todos los incentivos para desmentir la resurrección, nunca pudieron producir el cuerpo.

2. La transformación radical de los discípulos:

Los mismos hombres que habían huido aterrorizados durante la crucifixión se convirtieron en proclamadores valientes y decididos del evangelio. Esta metamorfosis psicológica y espiritual, que los llevó a enfrentar persecución, tortura y muerte por su testimonio, solo puede explicarse por un encuentro real con Cristo resucitado.

3. El celo evangelístico imposible de detener:

La pasión ardiente y el compromiso inquebrantable de los apóstoles para predicar el mensaje de la resurrección, incluso ante la amenaza de muerte, constituye un testimonio poderoso de la veracidad de su experiencia. Hombres racionales no sacrifican sus vidas por lo que saben que es una mentira.

Conclusión

La resurrección de Jesucristo no es simplemente un artículo de fe, sino un evento histórico que sostiene toda la estructura del cristianismo. Su singularidad entre las religiones mundiales, su cumplimiento de las profecías específicas de Cristo, y las evidencias históricas irrefutables que la respaldan, convergen para establecer que la resurrección es exactamente lo que Cristo prometió que sería: la victoria definitiva sobre la muerte y la confirmación suprema de Su identidad divina. Como declaró el mismo Jesús: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11:25).

Adoración a Jesús e Instrucciones a las Mujeres: Mateo 28:9-10: Evangelio de Mateo: Capítulo 28

  • «De repente Jesús les salió al encuentro, diciendo: «¡Saludos!». Y ellas, acercándose, abrazaron Sus pies y lo adoraron. 10 Entonces Jesús les dijo: «No teman. Vayan, avisen a Mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán» (NBLA).

Esta aparición de Jesús a las mujeres fue posterior al mensaje que ellas les dieron a los discípulos del Señor:

  • «Así que regresaron corriendo de la tumba a contarles a los once discípulos y a todos los demás lo que había sucedido. 10 Fueron María Magdalena, Juana, María la madre de Santiago y varias mujeres más quienes contaron a los apóstoles lo que pasó. 11 Pero a los hombres el relato les pareció una tontería, y no les creyeron» (Lucas 24:9-11 — NTV).
Comentario Moody del Nuevo Testamento:
  • «… Mientras tanto, María Magdalena después de informar a Pedro y Juan respecto a la tumba vacía, fue tras ellos a ver la tumba y, mientras por allí andaba, fue la primera en ver al Cristo resucitado (Mr. 16:9; Jn. 20:1-18). En esta segunda aparición, Jesús dio a las mujeres esencialmente las mismas instrucciones que el ángel había dado (v. 7)».[1. Editorial Portavoz 1971. Pág. 55.]
    • «Después de haber resucitado, muy temprano el primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado fuera siete demonios» (Marcos 16:9 — NBLA).
Juan 20:17: «no me toques … aún no he subido a mi Padre»
  • «Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios» (TLA).
  • «—No te aferres a mí —le dijo Jesús—, porque todavía no he subido al Padre; pero ve a buscar a mis hermanos y diles: “Voy a subir a mi Padre y al Padre de ustedes, a mi Dios y al Dios de ustedes”» (NTV).

¿Qué sucede en este pasaje? Vamos a estudiarlo.

Primera Parte:

El pasaje de Juan 20:17 donde Jesús le dice a María Magdalena «no me toques (o más literalmente: ‘no me retengas’, ‘no me aferres’)» ha generado muchas interpretaciones. He aquí, algunas razones: 1) el significado del verbo griego usado, 2) el contexto de la resurrección y 3) las comparaciones con otros pasajes donde sí se permite que toquen a Jesús.

1. ¿Qué Quiso Decir Jesús con «no me toques»?

El verbo griego original (haptou de háptomai) y de acuerdo con HELPS Word-studies, significa, «680 háptomai (de 681/ háptō, “modificar mediante el toque”) – propiamente, “tocar de una manera que influencia” (modifica); tocar a alguien (algo) de modo que lo cambia (modifica) (“tocar de manera impactante”). Pero la Concordancia Strong en el inglés lo traduce como, «Me aferro a; me apodero, toco, conozco carnalmente». De acuerdo con varios comentaristas y traducciones modernas, la frase de Jesús puede entenderse mejor como «deja de aferrarte a mí» o «no trates de retenerme».

1.1. ¿Estaba Jesús Prohibiendo el Contacto Físico?

Jesús no estaba prohibiendo el contacto físico. Más bien, le señalaba a María que no era el momento de aferrarse a Él físicamente, ya que Su misión en la tierra no había terminado y pronto ascendería al Padre. El mensaje que Jesús pretende comunicar es que la relación con Él, para Sus seguidores, iba a cambiar: ya no estaría físicamente presente, sino que pronto ascendería y la comunión sería espiritual y dada a todos los que en Él creyeran.

2. ¿Ya Jesús Había Ascendido al Padre?

Primera Parte:

En el contexto bíblico, la resurrección de Jesús marca un punto crucial en la narrativa del Nuevo Pacto: aunque ha vencido la muerte y regresado a la vida, Su misión terrenal aún no ha llegado a Su plenitud. Según Hechos de los Apóstoles 1:9-11, la ascensión de Jesús al Padre ocurre posteriormente, lo que indica que, en este preciso instante, Jesús aún no había regresado completamente a la gloria celestial. Este matiz es fundamental para entender el significado de Su encuentro con María Magdalena en Juan 20:17, donde le dice: «—No te aferres a mí —le dijo Jesús—, porque todavía no he subido al Padre; pero ve a buscar a mis hermanos y diles: “Voy a subir a mi Padre y al Padre de ustedes, a mi Dios y al Dios de ustedes”» (NTV).

Segunda Parte:

Con estas palabras, Jesús no solo hace una distinción entre Su estado actual y futura exaltación. También le envía un mensaje de consuelo y guía a María Magdalena. Al evitar que se aferrara a Él físicamente, le está indicando que Su relación con ella, con los discípulos y con toda la humanidad ha cambiado a una etapa que va más allá de lo físico. Además, le pide que comparta la noticia con los demás discípulos, indicando que lo importante es su testimonio y la misión en comunidad, más que el deseo personal de tenerlo cerca. La frase «aún no he subido a mi Padre» funciona como una invitación a esperar con paciencia y a confiar en que todo forma parte del plan divino, siendo la ascensión la siguiente etapa esencial de ese proceso.

3. ¿Por qué Jesús le Prohíbe a María Magdalena tocarlo (Juan 20:17), Pero sí es Tocado en Mateo 28:9-10?

En Mateo 28:9-10 se relata que varias mujeres «se acercaron, abrazaron sus pies y le adoraron» —y Jesús no lo impide. Lo que sugiere que la prohibición de Juan 20:17 no fue absoluta ni permanente. La diferencia está en el momento y el contexto emocional: María, profundamente conmovida, intenta «retenerlo», como queriendo que nada cambie. Jesús corrige afectuosamente esa actitud, indicando que no debe aferrarse a Él físicamente porque la relación, después de Su resurrección y ascensión, será distinta. Más adelante, incluso invita a Tomás a tocar sus heridas (Juan 20:27).

Resumen de las Principales Ideas
  • «No me toques» en Juan 20:17 se entiende mejor como «no te aferres», comunicando que la presencia de Jesús será ahora de otro modo.
  • No había todavía ascendido al Padre en ese momento; la ascensión fue días después.
  • La diferencia con Mateo 28:9-10 es de contexto emocional y enseñanza, no de contradicción literal.

Este episodio enseña sobre el cambio que supone la resurrección: la comunión con Cristo pasa de ser meramente física a ser espiritual y universal para todos los creyentes.

Evangelio de Mateo: Capítulo 28

Mentiras y más Mentiras: Mateo 28:11-15

  • «11 Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad e informaron a los principales sacerdotes de todo lo que había sucedido. 12 Después de reunirse con los ancianos y deliberar con ellos, dieron una gran cantidad de dinero a los soldados, 13 diciendo: «Digan esto: “Sus discípulos vinieron de noche y robaron el cuerpo mientras nosotros dormíamos”. 14 Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros lo convenceremos y les evitaremos dificultades». 15 Ellos tomaron el dinero e hicieron como se les había instruido. Y este dicho se divulgó extensamente entre los judíos hasta hoy» (NBLA).

Análisis del Contexto

Este relato —el de los soldados informando acerca de lo sucedido— solo lo registra Mateo. Además de sobornar a los soldados con dinero, los ancianos les ordenan mentir. La contradicción es evidente: ¿cómo podían afirmar que habían sido los discípulos quienes se llevaron el cuerpo de Jesús si ellos estaban dormidos?

Si el gobernador Pilatos se enteraba de que los soldados se habían quedado dormidos durante la guardia, esto podría traerles consecuencias desastrosas. Sin embargo, los ancianos tranquilizan a los soldados asegurándoles que convencerían al gobernador sobre esta falla en la guardia y así les evitarían problemas posteriores.

Evangelio de Mateo: Capítulo 28

La Gran Comisión: Mateo 28:16-20:

  • «16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. 17 Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaron. 18 Acercándose Jesús, les dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado; y ¡recuerden! Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo» (NBLA).

Este último pasaje, donde el Cristo resucitado envía a Sus discípulos a hacer discípulos de todas las naciones, es un clímax del evangelio de Mateo, asegurando y validando la misión de la iglesia en el Nombre del Dios Trino.

Análisis Final del Contexto del Evangelio de Mateo: Capítulo 28

En los últimos versículos del Evangelio de Mateo, nos encontramos con los once discípulos en un monte de Galilea, un lugar designado por Jesús mismo (v. 16). Este escenario no es casual; los montes en Mateo son espacios de revelación divina (cf. Mateo 5:1; 17:1). Aquí, los discípulos se postran ante el Cristo Resucitado, aunque algunos aún dudan (v. 17). Esta honestidad refleja la condición humana: la fe y la duda coexisten, pero Jesús no los descalifica; más bien, los comisiona. Su autoridad universal, declarada en el v. 18: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra», es la base de Su mandato. No es una simple sugerencia, sino un imperativo respaldado por el poder del Rey de reyes.

El Mandato Central

Este mandato se encuentra en los versículos 19-20, tiene una estructura clara: «id, haced discípulos, bautizad, enseñad». El verbo principal, «haced discípulos», es el corazón de la misión. No se trata solo de evangelizar, sino de formar vidas transformadas que sigan a Cristo. El bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo no solo une a los creyentes en comunidad, sino que también los conecta con la realidad de Dios como una Trinidad. Es un acto que afirma quiénes somos y que pertenecemos al Reino. Además, enseñarles a seguir todo lo que Jesús nos enseñó significa vivir de manera activa en obediencia, no solo aceptarlo como la Cabeza de la Iglesia.

Su Promesa Final

La promesa final, «yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (v. 20), es el fundamento de nuestra confianza. No es una misión que emprendemos solos; el Cristo Resucitado, presente y soberano, nos acompaña. Esta presencia no es solo un consuelo. Es poder para cumplir lo que parece imposible: alcanzar a todas las naciones.

Conclusión del Evangelio de Mateo: Capítulo 28

Hermanas y hermanos, la Gran Comisión no es una carga, sino un privilegio. Jesús, el Señor de toda autoridad, nos llama a ser sus embajadores, llevando Su evangelio a un mundo roto. No temamos nuestras dudas ni nuestras limitaciones, porque el que nos envía nos sostiene. Que la belleza de Su amor trinitario, revelado en el Padre que crea, el Hijo que redime y el Espíritu que sella, nos impulse a salir con valentía, a hacer discípulos con humildad y a vivir para la gloria de aquel que está con nosotros siempre. ¡Levántate, iglesia, y lleva la luz de Cristo —ahora Su luz en ti— hasta los confines de la tierra! ¡Amén!

Evangelio de Mateo: Capítulo 28 cierra este evangelio de 28 capítulos.

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Por Carlos E. Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC). Actualmente, sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Bogotá, donde dirige además la Escuela de Estudios Teológicos MIAPIC.