El Llamado a Discipular

El llamado a discipular, es, sin duda, el corazón de la Gran Comisión. En este artículo introductorio a esta sección, trataré el significado de discípulo, el mandato de Jesús de «hacer discípulos». Además, explicaré cómo la Gran Comisión se ha enfocado solamente en el evangelizar, creando así un error de omisión y la necesidad de recuperar el mandato. Finalmente, tocaré el tema central de la Iglesia: Discipular.

El Llamado a Discipular

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1. El Significado del Discipulado

La palabra discípulo proviene del griego μαθητής (mathētḗs), que significa aprendiz, alumno o seguidor. No describe simplemente a alguien que escucha enseñanzas, sino a quien adopta el estilo de vida, los valores y la misión de su maestro. En el contexto cristiano, el discipulado no consiste solo en transmitir información doctrinal, sino en formar personas que reflejen el carácter de Cristo. Por eso, discipular es más que enseñar: es acompañar, modelar y transformar vidas mediante la verdad del Evangelio.

El Llamado a Discipular2. El Mandato de Jesús: «Haced discípulos»

En Mateo 28:18–20, Jesús comisiona a sus seguidores diciendo:

  • «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones …» (RV60).

El verbo principal en el texto original no es ir, sino «haced discípulos» (mathēteúsate), lo que indica que el núcleo de la misión cristiana no es simplemente predicar, sino formar discípulos de todas las naciones. Los verbos que siguen —bautizándolos y enseñándoles— describen cómo se hace discípulos: introduciéndolos a la comunidad del Pacto mediante el bautismo y enseñándoles a obedecer todo lo que Cristo mandó.

3. El Llamado a Discipular: Evangelizar NO es Suficiente

En muchos contextos modernos, la Gran Comisión se ha reducido al acto de evangelizar —es decir, anunciar el mensaje de salvación a los no creyentes. Sin embargo, evangelizar es solo el inicio del proceso del discipulado, no su totalidad. El evangelismo introduce al pecador al Reino; el discipulado lo forma como ciudadano del Reino. Cuando la iglesia enfatiza el evangelismo sin discipulado, produce conversos, pero no discípulos maduros.

Por eso, Jesús no dijo «id y evangelizad», sino «id y haced discípulos». El discipulado abarca evangelizar, enseñar, acompañar, corregir, y equipar para reproducir otros discípulos:

  • «Tú has oído lo que les he enseñado a muchas personas. Ahora quiero que enseñes eso mismo a cristianos en los que puedas confiar, y que sean capaces de enseñar a otros» (2ª Timoteo 2:2 — Traducción en lenguaje actual — TLA).

4. El Error de la Omisión y la Recuperación del Mandato

A lo largo de la historia, la Iglesia ha oscilado entre campañas evangelísticas masivas y esfuerzos de formación personal más profundos. La tendencia a medir el éxito por números de conversiones ha debilitado la visión integral del mandato de Cristo. Sin embargo, el verdadero fruto del Reino no es la cantidad, sino la calidad de los discípulos formados.

Recuperar el sentido original de Mateo 28 implica volver a una misión relacional, intencional y multiplicadora, donde cada creyente comprende que ser discípulo implica también hacer discípulos.

5. Discipular: La Tarea Central de la Iglesia

El discipulado no es un ministerio más, sino la esencia misma de la misión de la Iglesia. Todo creyente, sea líder o nuevo convertido, está llamado a crecer en Cristo y ayudar a otros a hacer lo mismo. Discipular requiere tiempo, ejemplo, amor, corrección y fidelidad a la Palabra.

Cuando el pueblo de Dios vive este mandato, la Iglesia no solo crece en número, sino en madurez, santidad y testimonio.

Conclusión de «El Llamado a Discipular»

El discipulado es el proceso continuo de formar a Cristo en las personas (Gálatas 4:19). No hay evangelismo verdadero que no conduzca al discipulado, ni discipulado auténtico sin el poder del Evangelio. Por eso, MIAPIC inaugura esta nueva sección para restaurar el llamado original de Jesús: «Haced discípulos», impulsando una visión equilibrada entre proclamar y formar, entre ganar almas y edificar vidas.

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Por Carlos E. Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC). Actualmente, sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Bogotá, donde dirige además la Escuela de Estudios Teológicos MIAPIC.