A continuación, el Evangelio de Mateo: Capítulo 21.

Evangelio de Mateo: Capítulo 21

La Entrada a Jerusalén: Mateo 21:1-11

Ya estamos entrando en la recta final del evangelio de Mateo. Igualmente, Jesús, con Su entrada triunfante en Jerusalén, también está cerca de Su juicio y condenación a la cruz. Antes de pasar al pasaje en cuestión, recordemos que Zacarías profetizó la entrada del Señor a Jerusalén:

  • «¡Alégrate, oh pueblo de Sion! ¡Grita de triunfo, oh pueblo de Jerusalén! Mira, tu rey viene hacia ti. Él es justo y victorioso, pero es humilde, montado en un burro: montado en la cría de una burra» (Zacarías 9:9. cf. con Mateo 21:5).

Mateo 21:1-11:

vv. 1-5:

  • «Mientras Jesús y los discípulos se acercaban a Jerusalén, llegaron a la ciudad de Betfagé, en el monte de los Olivos. Jesús mandó a dos de ellos que se adelantaran. «Vayan a la aldea que está allí —les dijo—. En cuanto entren, verán una burra atada junto con su cría. Desaten a los dos animales y tráiganmelos. Si alguien les pregunta qué están haciendo, simplemente digan: “El Señor los necesita”, entonces les permitirá llevárselos de inmediato». Eso ocurrió para que se cumpliera la profecía que decía: «Dile a la gente de Jerusalén: “Mira, tu Rey viene hacia ti. Es humilde y llega montado en un burro: montado en la cría de una burra”» (NTV).

vv. 6-11:

  • «Los dos discípulos hicieron tal como Jesús les había ordenado. Llevaron la burra y su cría, pusieron sus prendas sobre la cría, y Jesús se sentó allí. De la multitud presente, la mayoría tendió sus prendas sobre el camino delante de él, y otros cortaron ramas de los árboles y las extendieron sobre el camino. Jesús estaba en el centro de la procesión, y toda la gente que lo rodeaba gritaba: «¡Alaben a Dios por el Hijo de David! ¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor! ¡Alaben a Dios en el cielo más alto!» 10 Toda la ciudad de Jerusalén estaba alborotada a medida que Jesús entraba. «¿Quién es este?», preguntaban. 11 Y las multitudes contestaban: «Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea» (NTV).

Puntos a Resaltar en el Pasaje: Evangelio de Mateo: Capítulo 21

Primero:

Evangelio de Mateo: capítulo 21Si Jesús no había estado previamente en la aldea, ¿cómo sabía que los discípulos encontrarían a una burra y a su cría? Omnisciencia. Ahora bien, nadie puede llevarse a dos animales simplemente porque sí. Aunque no hay evidencia de que efectivamente les preguntaran por esa acción, si hubiera sido así, esto seguiría demostrando la omnisciencia de Jesús.

Segundo:

Ya mencionamos que el v. 5 es el cumplimiento de la profecía de Zacarías 9:9.

Tercero:

El monte de los Olivos es un lugar de gran importancia bíblica. Zacarías lo menciona en el capítulo 14:4, y en el Nuevo Pacto aparece en nueve ocasiones, lo que indica que era un sitio frecuentado por Jesús. Lucas 22:39 (TLA) lo confirma: «Jesús salió de la ciudad y se fue al monte de los Olivos, como era su costumbre. Los discípulos lo acompañaron». Incluso después de celebrar la Pascua con Sus discípulos, Jesús regresó allí, como relata Mateo 26:30: «Y después de cantar un himno, salieron hacia el monte de los Olivos».

Ezequiel contempló la gloria de Jehová resplandeciendo sobre el monte de los Olivos al abandonar Jerusalén y el Templo (Ezequiel 11:23). Más tarde, Zacarías tuvo una visión profética del retorno del Señor, cuando posará Sus pies sobre este monte y vendrá con todos Sus santos para liberar a Su pueblo (Zacarías 14:4-5; cf. Hechos 1:11-12).

Cuarto:

El v. 9 de Mateo 21, registra: «Jesús estaba en el centro de la procesión, y toda la gente que lo rodeaba gritaba: «¡Alaben a Dios por el Hijo de David! ¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor! ¡Alaben a Dios en el cielo más alto!». Una vez más, el punto a resaltar aquí —como lo enseñé en Mateo 20:30-31 es el título «Hijo de David». En sí, este título demuestra que Jesús es el Mesías prometido por Dios a David a través de Natán que saldría de su dinastía (Leer, 2º Samuel 7:12-16).

Jesús y los Mercaderes en el Templo; la Purificación del Templo: Evangelio de Mateo: Capítulo 21:12-17

vv. 12-13:

  • «12 Jesús entró en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo. También volcó las mesas de los que cambiaban el dinero y los asientos de los que vendían las palomas. 13 Y les dijo*: «Escrito está, “Mi casa será llamada casa de oración”, pero ustedes la están haciendo cueva de ladrones» (NBLA).

Puntos a Estudiar en el Evangelio de Mateo: Capítulo 21

Jesús Purifica el Templo: La Verdadera Adoración y Autoridad de Cristo

El pasaje de Mateo 21:12-17 nos muestra una de las escenas más impactantes del ministerio de Jesús: la purificación del templo. Este pasaje revela el celo de Jesús por la santidad, Su autoridad sobre la adoración verdadera y la resistencia de los líderes religiosos a Su mensaje.

Esta escena se llevó a cabo en lo que se conocía como el atrio de los gentiles cuya amplia área incluía el santuario y distintos atrios. Este atrio preservaba en su esencia la universalidad anunciada en diversos textos proféticos. Representaba el punto de encuentro entre lo sagrado y lo profano, un espacio donde las personas de buena voluntad, fueran o no israelitas, eran bienvenidas en sus pórticos. En términos actuales, podría describirse como un lugar de intercambio cultural, étnico, religioso y económico, donde convergían personas de diversas procedencias y condiciones.

Analicemos algunos puntos de esta escena:

1. El Templo: Un Lugar de Adoración, NO de Comercio

Al entrar en Jerusalén, Jesús se dirige directamente al Templo y lo encuentra convertido en un centro de comercio. Los cambistas y vendedores se habían apoderado del espacio sagrado, convirtiéndolo en un negocio en lugar de un lugar de encuentro con Dios. Jesús cita Isaías 56:7, diciendo: «Mi casa será llamada casa de oración», y denuncia la corrupción de los líderes religiosos que la han transformado en «cueva de ladrones» (Jeremías 7:11).

Este acto no solo expone el abuso económico en el templo, sino que también simboliza la necesidad de una adoración pura y sincera. Hoy, este mensaje sigue vigente: Dios busca corazones entregados, no rituales vacíos o prácticas religiosas que benefician solo a unos pocos.

La Casa de Dios, Casa de Oración Para Todas las Naciones: Isaías 56:1-8

Para poder comprender el contexto de Isaías 56, leamos el pasaje:

vv. 1-4:

  • «Esto dice el Señor: «Sean justos e imparciales con todos; hagan lo que es bueno y correcto, porque vendré pronto para rescatarlos y para manifestar mi justicia entre ustedes. Benditos todos los que se aseguran de cumplir esto. Benditos los que honran mis días de descanso, y procuran no hacer el mal. No permitan que los extranjeros que se comprometen con el Señor digan: “El Señor nunca dejará que yo sea parte de su pueblo”. Y no permitan que los eunucos digan: “Soy un árbol seco, sin hijos y sin futuro”. Pues esto dice el Señor: Bendeciré a los eunucos que guardan como santos mis días de descanso, que deciden hacer lo que a mí me agrada y me entregan su vida» (NTV).

vv. 5-8:

  • «Les daré—dentro de las paredes de mi casa— un recordatorio y un nombre, mucho más grande del que hijos o hijas pudieran darles. Pues el nombre que les doy es eterno; ¡nunca desaparecerá! También bendeciré a los extranjeros que se comprometan con el Señor, quienes lo sirvan y amen su nombre, quienes lo adoren y no profanen el día de descanso, y quienes se mantengan fieles a mi pacto. Los llevaré a mi monte santo de Jerusalén y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Aceptaré sus ofrendas quemadas y sus sacrificios, porque mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones. Pues el Señor Soberano, que hace volver a los marginados de Israel, dice: Traeré a otros también, además de mi pueblo Israel» (NTV).

Análisis del Contexto del Pasaje de Isaías 56

Este pasaje de Isaías es una poderosa declaración sobre la justicia de Dios, Su inclusión redentora y la universalidad de Su casa de oración. En él, el Señor revela Su deseo de que todos los pueblos, sin distinción, puedan acercarse a Él y experimentar Su salvación.

1. Justicia y Salvación: El Llamado de Dios (Isaías 56:1-2)

El capítulo comienza con una exhortación:

  • «Sean justos e imparciales con todos; hagan lo que es bueno y correcto, porque vendré pronto para rescatarlos y para manifestar mi justicia entre ustedes» (v.1).

Dios llama a Su pueblo a vivir en justicia, ya que Su salvación está cerca. Esto nos recuerda que la verdadera adoración no es solo un acto externo, sino una vida alineada con la voluntad de Dios. La justicia y la santidad no son requisitos para ganar la salvación, sino la evidencia de un corazón que ha sido transformado por Dios.

El v. 2 muestra la importancia del día de descanso (Shabbat) como señal de fidelidad a Dios. Aunque en el Viejo Pacto el Shabbat era una señal de pacto con Israel, en el Nuevo, Cristo nos ofrece el verdadero descanso espiritual (Mateo 11:28), lo que nos lleva a encontrar nuestra paz en Su gracia y obra redentora.

2. La Inclusión de los Extranjeros y los Excluidos (Isaías 56:3-5)

Este pasaje es revolucionario para su tiempo. En la cultura judía, los extranjeros y los eunucos eran considerados marginados, con acceso limitado a la comunidad de fe. Pero Dios dice:

  • «No permitan que los extranjeros que se comprometen con el Señor digan: “El Señor nunca dejará que yo sea parte de su pueblo”» (v.3).

Dios declara que Su gracia no está limitada por la raza, el estatus social o las limitaciones físicas. Los eunucos, que no podían tener descendencia y eran vistos como «árboles secos» sin futuro, recibirán un nombre eterno en la casa de Dios. Esto anticipa la promesa del evangelio: en Cristo, todos tenemos identidad y propósito en la familia de Dios (Efesios 2:19).

3. La Casa de Dios: Un Lugar de Adoración para Todos los Pueblos (Isaías 56:6-8)

Dios deja claro que Su propósito siempre fue global:

  • «Mi templo será llamado casa de oración para todas las naciones» (v.7).

Aquí vemos una profecía mesiánica, donde el reino de Dios no será solo para Israel, sino para todas las naciones. Jesús cita este versículo cuando purifica el templo (Mateo 21:13), denunciando a los líderes religiosos que habían convertido la adoración en un sistema corrupto y excluyente.

La promesa de Isaías se cumple en el Nuevo Pacto: en Cristo, el acceso a Dios es abierto para todos. Ya no hay distinciones entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres (Gálatas 3:28).

  • «Los llevaré a mi monte santo de Jerusalén y los llenaré de alegría en mi casa de oración» (v.7).

Dios no solo permite que los extranjeros entren en Su casa, sino que los llena de alegría en Su presencia. Este es un cuadro de la adoración celestial, donde toda lengua y nación adorará al Señor (Apocalipsis 7:9-10).

4. Aplicación Teológica y Espiritual

  • Dios nos llama a vivir en justicia, reflejando Su carácter mientras esperamos Su venida.
  • En Cristo, nadie está excluido. Su salvación es para todo aquel que le busca con un corazón sincero.
  • La iglesia es ahora la casa de oración para todas las naciones. Debemos ser un lugar de acogida para todos los que buscan a Dios.
  • La verdadera adoración produce gozo. La casa de Dios no es solo un lugar de sacrificios, sino de alegría en Su presencia.

Conclusión de Isaías 56:1-8: Un Llamado a la Verdadera Adoración

Isaías 56:1-8 nos recuerda que la casa de Dios no es un club exclusivo, sino un hogar para todos los que le buscan. Jesús vino a derribar las barreras y hacer de Su iglesia un lugar donde todas las naciones puedan adorarle en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24).

Hoy, somos llamados a ser una iglesia abierta, justa y centrada en la oración, donde cada persona, sin importar su pasado, pueda encontrar salvación y propósito en Cristo.

Jesús: Sanador y Redentor: Aquellos que se Acercaron a Jesús: Evangelio de Mateo: Capítulo 21:14-17

  • 14 En el templo se acercaron a Él los ciegos y los cojos, y los sanó. 15 Pero cuando los principales sacerdotes y los escribas vieron las maravillas que había hecho, y a los muchachos que gritaban en el templo y decían: «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron. 16 Y le dijeron: «¿Oyes lo que estos dicen?». Y Jesús les respondió*: «Sí, ¿nunca han leído: “De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanza?”». 17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y se hospedó allí» (NBLA).

Los Enfermos y Discapacitados: Muchas Veces Expulsados del Templo

Retomando el capítulo 21 y después de limpiar el templo, Jesús no solo restaura Su propósito original, sino que también trae sanidad a los necesitados: «Los ciegos y los cojos se acercaron a Jesús, y él los sanó» (v.14). Este detalle es crucial porque en la tradición judía, los enfermos y discapacitados muchas veces eran excluidos del templo.

Jesús demuestra que el verdadero culto no está en los sacrificios vacíos, sino en la presencia del Dios vivo que sana y restaura a los que se acercan a Él. Aquí vemos que Cristo es el nuevo templo, el lugar donde se encuentra la gracia, la sanidad y el acceso directo a Dios.

La Alabanza de los Niños y la Ceguera de los Líderes

Mientras los muchachos proclaman con gozo: «¡Hosanna al Hijo de David!», los sacerdotes y maestros de la ley se indignan. Estos líderes, en lugar de reconocer el cumplimiento de la profecía, se resisten a aceptar a Jesús como el Mesías.

Jesús responde citando Salmo 8:2: «De la boca de los pequeños y de los niños de pecho te has preparado alabanza». Con esto, deja claro que los humildes, los de corazón puro, son los que reconocen Su gloria, mientras que los religiosos endurecidos permanecen ciegos a la verdad.

Reflexión: ¿Qué Lugar Tiene Jesús en Nuestro Corazón?

Este pasaje nos desafía a examinar nuestras vidas.

  • ¿Hemos convertido nuestra relación con Dios en una rutina religiosa, sin verdadera adoración?
  • ¿Estamos permitiendo que Cristo limpie nuestro templo interior y restaure nuestra comunión con Dios?
  • ¿Somos como los niños, con un corazón abierto para alabar a Jesús, o como los líderes religiosos, resistiéndonos a Su verdad?

Cristo sigue purificando templos hoy, pero no los de piedra, sino los corazones de quienes le buscan con sinceridad.

Que nuestra vida sea una verdadera «casa de oración», donde Cristo reine, sane y sea alabado.

Jesús Maldice la Higuera: Evangelio de Mateo: Capítulo 21:18-22

  • «18 Por la mañana, cuando regresaba a la ciudad, Jesús tuvo hambre. 19 Y al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella, pero no halló nada en ella sino solo hojas, y le dijo*: «Nunca jamás brote fruto de ti». Y al instante se secó la higuera. 20 Los discípulos se maravillaron al ver esto, y decían: «¿Cómo es que la higuera se secó al instante?». 21 Jesús les respondió: «En verdad les digo que si tienen fe y no dudan, no solo harán lo de la higuera, sino que aun si dicen a este monte: “Quítate y échate al mar”, así sucederá. 22 Y todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán» (NBLA).

«Jesús tuvo hambre»: Verdadera indicación de que era, plenamente Hombre.

La Higuera y su Simbología

A lo largo del Viejo Pacto, la higuera es símbolo de la nación de Israel. La NTV registra en Oseas 9:10, el siguiente pasaje: «Dice el Señor: «Oh Israel, cuando te encontré por primera vez, fue como encontrar uvas frescas en el desierto. Cuando vi a tus antepasados, fue como ver los primeros higos maduros de la temporada. Pero después me abandonaron por Baal-peor y se entregaron a ese ídolo vergonzoso. En poco tiempo se volvieron viles, tan viles como el dios al que rinden culto».

La Biblia de las Américas — Biblia de Estudio

En su comentario, página 1325 registra:

  • «Los higos aparecían antes o junto con las hojas verdes. Por lo tanto, las hojas sugerían que había fruto en el árbol. La maldición de Jesús a la higuera (Israel) representa el juicio de Dios sobre la nación por rechazarle como el Mesías (cp. Is 5:1-6). Jesús usa este incidente como una ilustración del poder de la fe y la oración (vers. 21, 22)».[1. Consultado el 3/03/2025.]

La Autoridad de Jesús: Un Desafío a los Corazones Endurecidos: Mateo 21:23-27

  • «23 Cuando Jesús llegó al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a Él mientras enseñaba, diciendo: «¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad?». 24 Y Jesús les respondió: «Yo también les haré una pregunta, que si me la contestan, Yo también les diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 ¿De dónde era el bautismo de Juan, del cielo o de los hombres?». Y ellos discutían entre sí, diciendo: «Si decimos: “Del cielo”, Él nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creyeron?”. 26 Y si decimos: “De los hombres”, tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profeta». 27 Y respondieron a Jesús: «No lo sabemos». Él a su vez les dijo: «Tampoco Yo les diré con qué autoridad hago estas cosas» (NBLA).

Este pasaje nos presenta un enfrentamiento directo entre Jesús y los líderes religiosos de Su tiempo. Estos hombres, cegados por su orgullo y temor a perder su poder, cuestionan la autoridad de Jesús sin darse cuenta de que Él es el Hijo de Dios, el verdadero Rey y Sumo Sacerdote.

1. El Desafío de los Líderes Religiosos (Mateo 21:23)

Cuando Jesús llega al templo y enseña, los principales sacerdotes y ancianos le preguntan: «¿Con qué autoridad haces estas cosas, y quién te dio esta autoridad?». Dicha pregunta refleja su resistencia a aceptar la identidad de Jesús. Para ellos, la autoridad religiosa venía de la tradición, del linaje sacerdotal y de la Ley de Moisés. No podían concebir que Jesús actuara con poder sin haber pasado por sus sistemas de validación humana.

2. La Respuesta de Jesús: Una Prueba de Corazón (Mateo 21:24-25a)

Jesús, en lugar de responder directamente, les plantea una pregunta sobre Juan el Bautista: «¿De dónde era el bautismo de Juan, del cielo o de los hombres?». Esta estrategia no es evasión, sino una prueba para revelar la hipocresía de los líderes. Jesús sabía que, si respondían que era del cielo, estarían reconociendo que Juan había dado testimonio de Él como el Mesías. Si decían que era de los hombres, temían la reacción del pueblo que consideraba a Juan un profeta.

3. La Falta de Convicción de los Líderes (Mateo 21:25b-27)

Los sacerdotes y ancianos, atrapados en su propia trampa, se niegan a responder: «No lo sabemos». Entonces Jesús les dijo: «Tampoco Yo les diré con qué autoridad hago estas cosas». Su falta de respuesta revela su falta de convicción y temor al hombre antes que a Dios. No podían aceptar la autoridad de Jesús porque su corazón estaba endurecido.

Enfoque Teológico y Aplicación Espiritual

1. Jesús es la Autoridad Suprema

La pregunta sobre la autoridad de Jesús es crucial. Su poder no provenía de los hombres, sino directamente de Dios. Él es el Hijo de Dios, el cumplimiento de la Ley y los Profetas, la máxima expresión de la autoridad divina (Mateo 28:18).

2. La Religión sin Fe es Ceguera Espiritual

Los líderes religiosos conocían las Escrituras, pero su orgullo les impidió reconocer al Mesías. Esto nos advierte sobre el peligro de tener conocimiento sin transformación, religión sin relación con Dios.

3. La Autoridad de Jesús Demanda una Respuesta

Hoy, muchos siguen cuestionando la autoridad de Cristo en sus vidas. La verdadera pregunta es: ¿Reconocemos a Jesús como el Señor absoluto de nuestra vida o resistimos Su autoridad por temor o incredulidad?

En una breve conclusión podemos afirmar: Sométete a la Autoridad de Cristo. Jesús no necesita la aprobación humana para ser el Señor. Su autoridad proviene del Padre y se confirma en Su muerte y resurrección. La pregunta sigue vigente: ¿Con qué autoridad actúa Jesús en tu vida? Reconócelo como tu Rey, tu Salvador y tu Maestro, y deja que Su autoridad transforme tu corazón.

Haciendo la Voluntad del «padre»: Parábola de los dos Hijos: Evangelio de Mateo: Capítulo 21:28-32

  • «28 Pero, ¿qué les parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegándose al primero, le dijo: “Hijo, ve, trabaja hoy en la viña”. 29 Y él respondió: “No quiero”; pero después, arrepentido, fue. 30 Llegándose al otro, le dijo lo mismo; y este respondió: “Yo iré, señor”; pero no fue. 31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», respondieron ellos. Jesús les dijo*: «En verdad les digo que los recaudadores de impuestos y las rameras entran en el reino de Dios antes que ustedes. 32 Porque Juan vino a ustedes en camino de justicia y no le creyeron, pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyeron; y ustedes, viendo esto, ni siquiera se arrepintieron después para creerle» (NBLA).

El Contexto del Pasaje

El anterior pasaje —aunque continúa con la idea central del anterior— es presentado por el Señor en forma de parábola. Uno de los hijos —el que se arrepiente y hace la voluntad del padre— son los excluidos de la religión judía: los recaudadores de impuestos y las rameras. El segundo hijo —el que no hace la voluntad del padre— representa a los principales sacerdotes y ancianos del pueblo (Mateo 21:23).

  • «… en camino de justicia …» (Mateo 21:32). Para poder tener una mejor comprensión de este versículo, leámoslo en la NTV: «32 Pues Juan el Bautista vino y les mostró a ustedes la manera correcta de vivir, pero ustedes no le creyeron, mientras que los cobradores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. Aun viendo lo que ocurría, ustedes se negaron a creerle y a arrepentirse de sus pecados».

«el camino de la justicia» o «camino de Dios»

  • «Pues hubiera sido mejor para ellos no haber conocido el camino de la justicia, que, habiéndolo conocido, apartarse del santo mandamiento que les fue dado» (2ª Pedro 2:21 — NBLA).
  • «Enviaron a algunos de sus discípulos, junto con los partidarios de Herodes, a buscarlo. —Maestro—dijeron—, sabemos lo honesto que eres. Enseñas con verdad el camino de Dios. Eres imparcial y no tienes favoritismos» (Mateo 22:16).

Noé y Juan el Bautista: Pregoneros de Justicia:

  • «y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos» (2ª Pedro 2:5 — RV60).

Parábola de los Labradores Malvados: Evangelio de Mateo: Capítulo 21:33-46

Esta parábola profundiza la respuesta a la pregunta sobre la autoridad de Jesús, revelándolo como el Hijo divino enviado por el Padre. Aunque sus elementos principales eran tan claros que los miembros del Sanedrín no podían ignorar su significado, no es necesario centrar la interpretación en cada detalle, sino en el mensaje central que transmite. El v. 43 registra: «Les digo que a ustedes se les quitará el reino de Dios y se le dará a una nación que producirá el fruto esperado» (NTV). Por lo tanto, esta parábola también se refiere al reino de Dios o de los cielos.

Posibles Personajes en la Parábola

  • 33: Un hacendado: El Padre.
  • 33: Unos labradores malvados: Podría referirse a Israel. Pero en el contexto podría estar refiriéndose a los principales sacerdotes y ancianos.
  • 34, 36: Sus siervos: los profetas. Fueron enviados en dos grupos.
  • 37: Su Hijo: Jesús
  • 41: Otros labradores: Aquellos que aceptan el Evangelio creyendo en el Mesías o Jesús y conforman Su Cuerpo: Su Iglesia.
    • El v. 43, usa la palabra «nación». HELP Word-studies traduce esta palabra (ethnei de «ethnos») de la siguiente manera: 1484éthnos (de ethō, «que forma una costumbre, cultura») – propiamente, un grupo de personas unidas por la práctica de costumbres similares o que tienen una cultura en común; nación(es), generalmente se refiere a los gentiles no creyentes (no judíos).[2. https://bibliaparalela.com/greek/1484.htm. Consultado el 3/03/2025.]

«la piedra» es Jesús; NO es Pedro: Evangelio de Mateo: Capítulo 21:44

No importa si alguien tropieza sobre la piedra o esta caiga sobre alguien: En ambos casos será destruido: «Cualquiera que tropiece con esa piedra se hará pedazos, y la piedra aplastará a quienes les caiga encima» (NTV — Leer, Mateo 21:47).

Finalmente, y para terminar el v. 45 del mismo capítulo registra: «Cuando los sacerdotes principales y los fariseos escucharon estas comparaciones y ejemplos, se dieron cuenta de que Jesús hablaba de ellos» (Mateo 21:45 — TLA).

Conclusión: Mensaje Inspiracional del Evangelio de Mateo: Capítulo 21

Jesús entra en Jerusalén, no con un ejército, sino montado en un asna, cumpliendo la profecía: «Mira, tu Rey viene a ti, humilde y montado en un pollino» (Mateo 21:5). El pueblo lo recibe con alegría, gritando «¡Hosanna!», pero días después, muchos de ellos lo rechazarían. Así es el corazón humano: a veces reconocemos a Jesús como Rey, pero en la prueba, lo dejamos de lado. Jesús nos muestra que la verdadera autoridad no está en la fuerza, sino en la entrega. Limpia el templo, sana a los enfermos y nos enseña que la fe puede mover montañas.

Su mensaje es claro: Dios busca corazones sinceros, no apariencias religiosas. Aquel que se arrepiente y sigue a Cristo, recibe el Reino de Dios.

Hoy, Jesús sigue llamándote. ¿Le recibirás solo en los momentos de emoción o le seguirás cada día?

Él es el Rey que transforma, sana y salva. ¡Dale el trono de tu vida!

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Por Carlos E. Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC). Actualmente, sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Bogotá, donde dirige además la Escuela de Estudios Teológicos MIAPIC.