No juzguéis

La frase «No juzguéis» es una de las expresiones más citadas y, al mismo tiempo, más sacadas de contexto en la actualidad. Con frecuencia se utiliza para afirmar que ningún cristiano puede evaluar doctrinas, conductas o enseñanzas. Sin embargo, una lectura contextual de las Escrituras muestra que Jesús no prohibió todo juicio, sino cierto tipo de juicio.

No juzguéis: ¿Prohibió Jesús todo juicio?

Introducción

Pocas expresiones bíblicas han sido tan utilizadas para silenciar cualquier evaluación moral o doctrinal como «No juzguéis». En conversaciones sobre pecado, falsas doctrinas o corrección fraternal, suele aparecer Mateo 7:1 como argumento definitivo.

Sin embargo, cuando examinamos el contexto completo de las Escrituras, descubrimos que Jesús condenó la hipocresía, la arrogancia y la condenación injusta, pero nunca prohibió el discernimiento espiritual ni la evaluación correcta de las acciones y enseñanzas humanas.

El problema de una lectura aislada

La interpretación popular suele resumirse así:

«Jesús dijo: «No juzguéis». Por lo tanto, nadie puede decir que algo está mal ni corregir a otra persona».

El problema es que esta conclusión ignora el contexto inmediato y contradice numerosos pasajes donde Cristo y los apóstoles ordenan ejercer discernimiento.

La pregunta correcta no es: ¿Debemos juzgar? Sino: ¿Cómo debemos juzgar?

Mateo 7:1: «No juzguéis»

El contexto inmediato

Muchos detienen la lectura en el versículo 1, pero Jesús continúa: «¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?» (Mateo 7:3).

La ilustración no prohíbe corregir al hermano. De hecho, Jesús dice: «¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano» (Mateo 7:5).

Observe el detalle: Jesús no dice que nunca saquemos la paja. Dice que primero tratemos nuestra propia condición espiritual.

Lo que Jesús condena

  • La hipocresía.
  • El doble estándar.
  • La autojusticia.
  • La condenación orgullosa.

Lo que permite Jesús

  • La corrección fraternal.
  • El discernimiento espiritual.
  • La evaluación moral basada en la verdad.

Lucas 6:37: «… no condenéis»

  • «No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados …» (RV60).

Lucas registra la misma enseñanza dentro de un contexto de misericordia, perdón y compasión. Aquí el paralelismo es importante:

  • No juzguéis.
  • No condenéis.
  • Perdonad
  • Dad

El énfasis no está en abolir toda evaluación moral, sino en evitar una actitud condenatoria y despiadada hacia los demás. Jesús está corrigiendo corazones orgullosos, no eliminando la responsabilidad moral.

Juan 7:24: Jesús ordena juzgar

Aquí encontramos una declaración que suele omitirse cuando se cita Mateo 7:1:

  • «No juzguen por la apariencia, sino juzguen con juicio justo» (Juan 7:24 — Nueva Biblia de las Américas — NBLA).

Este texto decisivo. note que Jesús no dice: «Nunca juzguéis». Dice: «juzguen con justo juicio». La diferencia está en la calidad del juicio.

  • Juicio incorrecto
    • Este se realiza basado en prejuicios, apariencias, parcialidad y orgullo.
  • Juicio correcto
    • Basado en la verdad, los hechos, la justicia divina y la Escritura.

Por lo tanto, el mismo Jesús que dijo «No juzguéis» también ordenó «juzgad con justo juicio». Esto demuestra que Mateo 7 no puede interpretarse como una prohibición absoluta.

1ª Corintios 4:5: ¿No debemos juzgar nada y a nadie?

  • «Así que no juzguen a nadie antes de tiempo, es decir, antes de que el Señor vuelva…» (Nueva Traducción Viviente — NTV).

A primera vista parece una prohibición total. Pero nuevamente el contexto es determinante. Pablo está hablando de los motivos ocultos del corazón y del juicio definitivo que pertenece únicamente a Dios. Ningún ser humano puede conocer perfectamente las intenciones del corazón, sus motivos secretos ni los pensamientos profundos de los seres humanos.

Por eso Pablo advierte contra emitir juicios definitivos sobre aquellos que solo Dios conoce plenamente.

No juzguéis: Lo que Pablo no está prohibiendo

En la misma carta a los Corintios, Pablo ordena juzgar asuntos concretos:

  • «No es mi deber juzgar a los de afuera, pero sí es responsabilidad de ustedes juzgar a los que son de la iglesia y están en pecado» (1ª Corintios 5:12 — NTV).

Por tanto, Pablo no se contradice. En el capítulo 4 prohíbe juzgar las intenciones ocultas. En el 5, exige juzgar conductas manifiestas dentro de la iglesia.

La enseñanza completa del Nuevo Testamento

El Nuevo Testamento ordena repetidamente ejercer discernimiento.

  • Evaluar doctrinas
  • Probar espíritus
    • «Amados, no crean a todo espíritu, sino prueben los espíritus para ver si son de Dios…» (1ª Juan 4:1).
  • Identificar falsos maestros
    • «¡Cuídense de los profetas mentirosos, que dicen que hablan de parte de Dios!» (Mateo 7:15).
  • Corregir el pecado
    • «Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos…» (Mateo 18:15).

Nada de lo anterior sería posible sin algún tipo de juicio o evaluación.

Error común de interpretación: No juzguéis

  • Interpretación incorrecta
    • «Nadie puede decir que una doctrina es falsa o que una conducta es pecaminosa porque Jesús dijo: «No juzguéis»».
  • Interpretación correcta
    • Jesús prohibió el juicio hipócrita, orgulloso y condenatorio, pero ordenó ejercer discernimiento, evaluación moral y corrección justa conforme a la verdad de Dios.
CLAVE HERMENÉUTICA
Cuando encontramos una aparente prohibición absoluta en un versículo, debemos compararla con el resto de la enseñanza bíblica.
Mateo 7:1 se interpreta correctamente cuando se lee junto con: Juan 7:24; Mateo 7:15–20; • Mateo 18:15–17; 1ª Corintios 5; 1ª Tesalonicenses 5:21; 1ª Juan 4:1.
La Escritura interpreta la Escritura.
NOTA APOLOGÉTICA
En la cultura contemporánea, «No juzguéis» suele utilizarse para promover el relativismo moral: la idea de que nadie puede afirmar que algo es verdadero o falso.
Sin embargo, esa interpretación es incompatible con el mensaje bíblico.
Jesús llamó a sus seguidores a amar, perdonar y ser humildes, pero también a discernir entre la verdad y el error.

Conclusión de «No juzguéis»

Cuando Jesús dijo «No juzguéis», no abolió toda evaluación moral ni doctrinal. Lo que condenó fue el juicio hipócrita, orgulloso y condenatorio. El mismo Señor que pronunció esas palabras también ordenó: «Juzgad con justo juicio».

La enseñanza bíblica completa puede resumirse así:

No juzgues hipócritamente. No condenes injustamente. Pero sí discierne, evalúa y juzga conforme a la verdad de Dios.

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Por Carlos E. Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC). Actualmente, sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Bogotá, donde dirige además la Escuela de Estudios Teológicos MIAPIC.