La Transubstanciación y 1ª Corintios 11:27-29

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La Transubstanciación y 1ª Corintios 11:27-29
La Transubstanciación y 1ª Corintios 11:27-29

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Por, Luke Wayne
16 de febrero de 2017

La Transubstanciación y 1ª Corintios 11:27-29

La doctrina católica romana de la transubstanciación enseña que el pan y el vino de la Santa Cena se transforman literalmente en la carne y la sangre del cuerpo humano de Jesús. Aunque todavía se ven, se sienten, huelen y saben a pan y vino, ya no son pan y vino. Su sustancia se ha transformado en la sustancia real del cuerpo y la sangre de Jesús. En apoyo de esto, algunos católicos romanos apelan a las palabras de Pablo a la iglesia de Corinto.

1ª Corintios 11:27-29

  • «De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí».

El católico argumenta que participar de los elementos de manera indigna solo podría ser un asunto tan grave si estuviéramos hablando, literalmente, del cuerpo y la sangre de Cristo y no, simbólicamente de ellos. Además, sostienen que el lenguaje de «culpable del cuerpo y de la sangre del Señor», y «sin discernir correctamente el cuerpo», implica que Jesús está presente y a la vista en cuerpo. A primera vista, estas afirmaciones no son válidas.

¿«sólo» un símbolo?

En cuanto a la cuestión de los símbolos, la objeción no tiene en cuenta lo importantes que pueden ser. Cuando los manifestantes queman la bandera estadounidense, esto causa indignación entre muchos de sus ciudadanos. No importa que sea «un simple trozo de tela» y un «mero símbolo» de la nación y no esta misma. De hecho, en algunas naciones, tales muestras de desprecio por los símbolos nacionales constituyen un delito que es castigado.

Las Imágenes Entre los Católicos

Entre los seguidores de esta religión, existe una profunda reverencia por las imágenes. Bien sea, las que representan a Cristo, María o los santos. Además, se considera una grave ofensa si alguien profana estos símbolos, aunque el símbolo no sea obviamente la persona real. Los símbolos pueden ser extremadamente importantes si lo que representan es importante. Esto es cierto incluso en nuestra secularizada cultura actual. Y lo era más en el mundo antiguo, cuando la gente tenía una comprensión más clara y significativa de lo sagrado. La gravedad de las consecuencias no prueba que haya algún tipo de transformación mística de fondo.

¿Culpables del «cuerpo y la sangre»?

Y en cuanto al lenguaje, declararlos «culpable del cuerpo y de la sangre del Señor», no significa necesariamente que el Señor esté, literalmente presente. Y obviamente, ni cuerpo ni su sangre. Note, por ejemplo, las palabras de nuestro Señor:

  • «Por tanto, miren, Yo les envío profetas, sabios y escribas. A algunos de ellos, ustedes los matarán y crucificarán, y a otros los azotarán en sus sinagogas y los perseguirán de ciudad en ciudad, 35 para que recaiga sobre ustedes la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien ustedes asesinaron entre el templo y el altar» (Mateo 23:34-35).

¿Puede ser la Sangre de los Mártires Transubstanciada?

Aquellos que mataron a los apóstoles y a otros cristianos primitivos que Jesús envió al mundo fueron culpables de la sangre de todos los justos que alguna vez vivieron. Los Apóstoles no se transubstanciaron en la sangre literal de Abel o Zacarías. Más bien, el asesinato de los mensajeros de Jesús simbolizaba una afirmación de toda la violencia que sus padres habían ejercido sobre los profetas anteriores a ellos. La sangre de los justos desde Abel hasta Zacarías no estaba físicamente presente, sin embargo, en su acto, eran culpables de ella. Por lo tanto, el mero lenguaje de ser «culpable del cuerpo y la sangre del Señor» no significa automáticamente que en realidad están comiendo la carne humana de Jesús. El católico romano necesitaría MUCHO más que estas frases para fundamentar tal afirmación.

Examinando el Texto

Dicho esto, repasemos brevemente el contexto. Pablo comienza esta sección de su carta diciendo:

  • «Por tanto, cuando se reúnen, esto ya no es comer la Cena del Señor. 21 Porque al comer, cada uno toma primero su propia cena, y uno pasa hambre y otro se embriaga. 22 ¿Qué? ¿No tienen casas para comer y beber? ¿O desprecian la iglesia de Dios y avergüenzan a los que nada tienen? ¿Qué les diré? ¿Los alabaré? En esto no los alabaré» (1ª Corintios 11:20-22).

¿A Cuál Pecado se Refiere Pablo?

No es el de maltratar los elementos o no considerarlos apropiadamente sagrados. El asunto es maltratar a los compañeros cristianos y no tratarlos como apropiadamente sagrados. Tenemos que tener en cuenta que, en esta época, la comunión todavía realizaba como una comida completa. No había congregaciones. Los cristianos se reunían en las casas para partir el pan. No se trataba de un pequeño bocado de pan y un sorbito de vino. Se practicaba como una «fiesta ante el Señor», no muy distinta de la Pascua de la que deriva. Entendiendo esto, podemos ver el cuadro que Pablo está presentando. Algunos cristianos empezarían a comer antes de que otros hubieran llegado. Algunos comerían en abundancia mientras que otros no comerían nada. Irónicamente, ¡se reunían para comulgar sin tener en cuenta a aquellos con quienes se suponía que estaban comulgando!

¿Cómo Deberían los Corintios Estar Reunidos?

En la unidad que Cristo les ha comprado y adorando a Dios desinteresadamente como uno solo. En lugar de eso, cada uno había llegado por el pan y el vino. Debido a esto, Pablo llega a decir que lo que están comiendo ni siquiera es la Cena del Señor (una frase que tiene poco sentido si la naturaleza de la Cena es un cambio de sustancia en la comida y la bebida más que el significado simbólico de la reunión). Si miramos hacia el final del pasaje, veremos que este es el punto consistente de Pablo:

  • «Así que, hermanos míos, cuando se reúnan para comer, espérense unos a otros. 34 Si alguien tiene hambre, coma en su casa, para que no se reúnan para juicio. Los demás asuntos los arreglaré cuando vaya» (1ª Corintios 11:33-34).

El Pasaje en Cuestión

Así pues, el pasaje comienza y termina con la misma idea: «… espérense unos a otros …» y compartan entre todos. Coloquen a su hermano en primer lugar y honren así al Señor en la mesa. Esto es lo que significa participar de la Cena del Señor. Una vez establecido esto, Pablo pasa a relatar la noche en que Jesús instituyó por primera vez la comunión.

1ª Corintios 11:23-26

  • «Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he enseñado: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, 24 y después de dar gracias, lo partió y dijo: ‘Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí’. 25 De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: ‘Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de Mí’. 26 Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga».

¿Transformación Literal del Cuerpo de Cristo?

Algunos se aferrarán a las palabras de Jesús «esto es mi cuerpo», e insistirán en que esto debe significar una transformación literal del pan en carne. Tenga en cuenta lo que Pablo dice en el capítulo siguiente:

  • «Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno individualmente un miembro de él» (1ª Corintios 12:27. Leer, Colosenses 1:24).

Esta frase (el cuerpo de Cristo) no significa que la iglesia se transformó en la carne y sangre física de Jesús. De la misma manera, no hay razón para pensar que el punto de Jesús era que el pan era en realidad Su cuerpo. Uno que todavía estaba sentado a la mesa y repartiéndoles el pan. De hecho, después de registrar las palabras de Jesús, Pablo todavía dice, «cualquiera que comiere este pan» (1ª Corintios 11:27a) no el «que comiere esta carne» o «todo aquel que comiere el cuerpo de Cristo».

Lo que Identifica Jesús en el Pasaje

Pablo, en su narración, registra que Jesús no identifica el vino como Su sangre, ¡sino que dice que el vino es el pacto que Su sangre estableció! El vino no puede transformarse físicamente en un pacto porque un pacto no es algo físico. Pablo no está tratando de enfatizar la importancia de la sustancia física de la comunión. En cambio, Pablo está estableciendo el propósito de la comunión:

  • «Esto es Mi cuerpo que es para ustedes; hagan esto en memoria de Mí»
  • «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre; hagan esto cuantas veces la beban en memoria de Mí».
  • «Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga».

1ª Corintios 11:27-29

  • «De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor. 28 Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba de la copa. 29 Porque el que come y bebe sin discernir correctamente el cuerpo del Señor, come y bebe juicio para sí».

Comer «el pan» o Beber «la copa»

Una vez más, note que Pablo, habla de «el que coma el pan». Siempre se refiere a lo que comen, como «pan». Además, dice que quien consuma el pan y la copa de «indignamente» es culpable. ¿Indigno de qué? De lo que están conmemorando y proclamando. ¿Es la reunión de ustedes una proclamación de Cristo si los pobres entre vosotros pasan hambre? ¿Mientras que los que tienen suficiente tiempo libre para llegar temprano comen hasta saciarse? Es una gran vocación reunirse como un solo pueblo en nombre de Cristo y participar en su fiesta conmemorativa. No es poca cosa maltratar a nuestros hermanos y llamarlo proclamación de Cristo.

1ª Corintios 11:30-34

  • «Por esta razón hay muchos débiles y enfermos entre ustedes, y muchos duermen. 31 Pero si nos juzgáramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. 32 Pero cuando somos juzgados, el Señor nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo. 33 Así que, hermanos míos, cuando se reúnan para comer, espérense unos a otros. 34 Si alguien tiene hambre, coma en su casa, para que no se reúnan para juicio. Los demás asuntos los arreglaré cuando vaya».

Conclusión

«… sin discernir correctamente el cuerpo» (v. 29) es lo mismo que «… si nos juzgáramos a nosotros mismos» (v. 31). No se trata de que el pan se convierta literalmente en carne. Se trata de que el pueblo de Cristo se convierta en uno y lo recuerde debidamente unido. Ese es el corazón de la adoración cristiana, y es esto lo que debemos tener cuidado de no olvidar. No sea que caigamos bajo el castigo correctivo de nuestro Señor. Así que, no, este pasaje no trata de la transubstanciación, y hacerlo así es perder el punto más importante.

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