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Un Espíritu Misericordioso
La misericordia, es de hecho, un atributo de Dios el cual quiere que como hijos de Él también la practiquemos.
«pero que muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan Mis mandamientos» (Deuteronomio 5:10 — Énfasis añadido).
«Porque Él dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión» (Romanos 9:15 — Énfasis añadido).
Dios ha tenido misericordia de cada uno de nosotros sin merecerla. El Señor Jesús, también nos deja enseñanzas de cómo un verdadero hijo de Dios debe tener misericordia. Por lo tanto, el cristiano debe hacer misericordia:
- «el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría» (Romanos 12:8 — Énfasis añadido).
Y deberá hacerse, de acuerdo al ejemplo divino:
- «Y si todavía vivo, ¿no me mostrarás la misericordia del SEÑOR, para que no muera? 15 ni quitarás tu misericordia de mi casa para siempre…» (1º Samuel 20:14-15a — Énfasis añadido).
¿En qué basa su actitud para tratar a los demás? Si su actitud se basa en lo que ellos merecen, entonces, NO ha entendido al Señor Dios.
Si en su corazón menosprecia a su hermano por cualquiera cosa que haya hecho en su pasado o presente. Si desprecia el trabajo que los hermanos llevan a cabo para el Señor juzgando de acuerdo a su corazón, y aun así le sonríe cada vez que lo ve en la congregación, no ha hecho nada para cambiar su antigua naturaleza.
Los cristianos que ejemplifican el carácter de Dios deberán ser: misericordiosos, perdonadores, amorosos, bondadosos, considerados y clementes. Dios espera de usted esta actitud.
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Devocionales Cristianos Para el Diario Vivir
Ante todo, un devocional es un tiempo que usted toma de su día para enfocarse en la persona de Dios ya sea en oración y / o en las verdades bíblicas. Pero primero, prepare su corazón y mente para que Su verdad divina le sea revelada. Segundo, este es un tiempo de quietud que nos sirve para reflexionar, confesar nuestros pecados, examinarnos y adorar a quien merece toda honra y gloria. Finalmente, nuestros devocionales deben estar centrados en la persona de Cristo y buscar movernos hacia una relación más íntima y personal con nuestro Señor.
