La Transubstanciación: Levítico 7:20 y 1ª Corintios 11:27

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La Transubstanciación: Levítico 7:20 y 1ª Corintios 11:27
La Transubstanciación: Levítico 7:20 y 1ª Corintios 11:27

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Abreviaturas: CR: Catolicismo Romano. IC: Iglesia Católica. ICR: Iglesia Católica Romana. CIC: Catecismo de la Iglesia Católica.

Por, Luke Wayne
21 de octubre de 2021

La Transubstanciación: Levítico 7:20 y 1ª Corintios 11:27

Una de las muchas divisiones significativas entre católicos y cristianos es la doctrina católica romana de la transubstanciación. Según la ICR, el pan y el vino de la Cena del Señor se transforman literalmente en la carne y la sangre del cuerpo humano de Jesús. Aunque todavía aparecen como pan y vino a todos nuestros sentidos, los católicos romanos afirman que estos elementos de la cena en realidad ya no son pan y vino en absoluto. Son ahora la carne y la sangre humanas literales de Jesús. En apoyo de esto, algunos apologistas católicos señalan paralelismos entre Levítico 7:20 y 1ª Corintios 11:27.

El Argumento de Levítico 7:20

Como hemos señalado en otro artículo, el texto de 1ª Corintios 11:27-29, no apoya las afirmaciones católico-romanas. Por lo tanto, algunos apologistas católicos romanos intentan un ángulo diferente del argumento. En lugar de basarse únicamente en las palabras de 1ª Corintios, intentan conectar el lenguaje de Pablo con un texto específico en Levítico y establecer la transubstanciación a través de este paralelismo. Los versículos dicen:

  • «Pero la persona que coma la carne del sacrificio de las ofrendas de paz que pertenecen al Señor, estando inmunda, esa persona será exterminada de entre su pueblo» (Levítico 7:20).
  • «De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor» (1ª Corintios 11:27).

El Argumento de Pablo

Él está tomando directamente de Levítico y aplicándolo a la comida de la comunión. Así, debido a que Levítico habla de la carne real del sacrificio, debe ser que Pablo considera que el pan y el vino de la Cena del Señor son también la carne y la sangre literales del sacrificio. O sea, del cuerpo humano de Jesús. Hay una serie de problemas con esta línea de razonamiento.

La Evidencia del Paralelismo

Es importante señalar de antemano que el apologista católico romano no es del todo irrealista al ver algún tipo de paralelismo entre estos dos versículos. Aunque el lenguaje no coincide y obviamente uno no está citando directamente al otro, los temas son lo suficientemente similares como para merecer consideración. Esto se ve reforzado por el hecho de que, al igual que Levítico 7:20 registra que los que comen la ofrenda de paz en su inmundicia serán exterminadas «de entre su pueblo». De igual forma, Pablo en 1ª Corintios afirma que la razón por la que «hay muchos débiles y enfermos entre ustedes, y muchos duermen» se debe a que tomaron la Cena indignamente (1ª Corintios 11:30). Ambos son eufemismos de muerte. Así pues, aunque las palabras no son las mismas en los dos pasajes, los temas coinciden.

¿Paralelismo?

El católico romano no es la primera persona que ve un paralelismo aquí. En el siglo III, Cipriano relacionó estos pasajes en múltiples ocasiones.1 A lo largo de la historia de la Iglesia, algunos cristianos entendieron que Levítico 7:20 se aplica hoy como una advertencia contra la toma indebida de la Cena del Señor. Por lo tanto, al menos de esa forma específica, como un paralelismo con la advertencia de Pablo en 1ª Corintios 11:27.

La Palabra «eucaristía» en la ICR

Se podría señalar —con base en el contexto— que los vv. 12 al 15 hablan de que este sacrificio se ofrece como «acción de gracias» (Levítico 7:12). Los primeros cristianos frecuentemente llamaban a la Cena del Señor una «acción de gracias». De hecho, la palabra griega para esta frase, es «eucharistia», de donde los católicos romanos obtienen el término «eucaristía». La Septuaginta —la antigua traducción griega del Antiguo Testamento utilizada por los escritores del Nuevo Testamento y los primeros cristianos— no utilizaba la palabra «eucharistia» para describir este sacrificio. Por lo tanto, este punto no debe llevarse demasiado lejos. Pero potencialmente proporciona otra coincidencia de temas entre los dos pasajes. Al menos nos ayudaría a ver por qué algunos de los primeros cristianos pensaban que había tal coincidencia.

Un Principio de Advertencia

Por tanto, aunque el caso no es totalmente irrefutable, no sería del todo descabellado que un cristiano encontrara un principio de advertencia relacionado en estos dos textos. Pero, ¿basta todo esto para afirmar que Pablo tenía este paralelismo específicamente en mente? ¿Y pretendía que el lector importara el contexto sacrificial del Levítico en sus palabras de 1ª Corintios 11? Es un salto que va mucho más allá de lo que estas pruebas pueden sostener. Aun así, en aras del argumento, supongamos que existe una conexión significativa. ¿Qué implicaría eso sobre el pan y el vino de la Cena del Señor? ¿Apuntaría a algo parecido a la transubstanciación?

Las Implicaciones de Levítico 7:20

¿Cómo prueban los católicos romanos la supuesta conexión entre estos dos versículos? 1) deben requerir, o al menos comprobar sin lugar a dudas, que el pan y el vino de la comunión han dejado de ser pan y vino en su totalidad; y 2) que ahora son entera y únicamente la carne y la sangre literales del cuerpo humano de Jesús. El problema es que ni 1ª Corintios 11 ni Levítico 7 permiten esta conclusión. En literalmente el versículo justo antes del que hemos estado discutiendo, Pablo escribe:

  • «Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, proclaman la muerte del Señor hasta que Él venga» (1ª Corintios 11:26).

¿Qué se Come en la Cena del Señor?

Pablo es explícitamente claro en que lo que se come en la Cena del Señor sigue siendo pan. No ha dejado de serlo para convertirse en algo totalmente distinto. Aún más importante, Levítico 7 no solo pronuncia la pena de muerte sobre alguien que come la carne de la ofrenda de paz de manera impura. Unos versículos más adelante, en el mismo contexto, condena a muerte a cualquiera que consuma la sangre de la ofrenda, independientemente de su limpieza:

  • «Toda persona que coma cualquier clase de sangre, esa persona será exterminada de entre su pueblo» (Levítico 7:27).

Teniendo en Mente Levítico 7

Por lo tanto, si esto es lo que quiere Pablo, ciertamente no estaría afirmando que estamos —literalmente— comiendo o bebiendo sangre. De hecho, aunque este versículo está escrito en el contexto de la ofrenda de paz, la redacción nos recuerda que el consumo de cualquier sangre está estrictamente prohibido por Dios. ¡Algo que los cristianos de la época de Cipriano (y anteriores) no dudaban en señalar! Orígenes, comentando este mismo pasaje, explica:

  • «El Legislador prohíbe comer o utilizar ‘las partes grasas’ de estos animales que se ofrecen en sacrificio, y de varios otros, pero prohíbe comer la sangre de toda carne» (Homilías sobre el Levítico, Homilía 5, Sección 11.2).2

Si así se supone que debemos leer las palabras de Pablo sobre la cena del Señor en conexión directa con las instrucciones relacionadas con las ofrendas de paz en Levítico 7, en realidad nos deja con bases aún más sólidas para rechazar la transubstanciación. Ni Pablo ni Levítico apoyan una doctrina según la cual el pan deja de ser pan antes de ser comido y los participantes consumen literalmente sangre humana. Ambos supuestos están prohibidos por los textos.

Conclusión

Incluso si admitiéramos una especie de paralelismo entre la advertencia de Pablo en 1ª Corintios 11 y el mandato de Moisés en Levítico 7:20, esta conexión se daría en el ámbito de los principios morales y no en el de los ingredientes físicos de las dos comidas sagradas. Ninguno de los dos textos permite los detalles que exige la transubstanciación. Como si el pan cambiará totalmente de sustancia o el vino se convirtiera —literalmente— en sangre. De hecho, al introducir la prohibición levítica directamente en el contexto de las palabras de Pablo, la doctrina católica romana se vuelve aún más problemática. Por lo tanto, este argumento no proporciona ningún apoyo al dogma católico romano. En todo caso, nos da una razón más para rechazarlo.

  1. Cipriano, Tratado 3, Sección 15 https://ccel.org/ccel/cyprian/treatises/anf05.iv.v.iii.html (consultado el 18-10-2021), y Testimonios Contra los Judíos, Libro 3, Testimonio 94 https://ccel.org/ccel/cyprian/treatises/anf05.iv.v.xii.iv.xcvi.html (consultado el 18-10-2021).
  2. Gary Wayne Barkley, The Fathers of the Church: Homilies on Leviticus 1-16 (The Catholic University of America Press, 1990) 110.

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