Objeciones Comunes de los Testigos de Jehová

El propósito de esta sección, «Objeciones Comunes: Testigos de Jehová», es ayudar al lector a comprender algunas de las respuestas que suelen ofrecer los Testigos de Jehová cuando se les presentan las predicciones fallidas de su organización, y ofrecer al mismo tiempo una respuesta bíblica clara y respetuosa.

Objeciones Comunes de los Testigos de Jehová

Cuando se mencionan las predicciones fallidas de la organización de los Testigos de Jehová, es frecuente que sus miembros respondan con argumentos que han aprendido dentro de la propia organización. Estas respuestas suelen tener como objetivo explicar o minimizar los errores proféticos del pasado.

A continuación, presentamos tres de las objeciones más frecuentes, junto con algunas observaciones bíblicas y apologéticas que pueden ayudar al lector a analizar estas afirmaciones con mayor claridad.

Tres respuestas frecuentes

1. «La luz se hace más clara»

Uno de los argumentos más comunes es que las enseñanzas de la organización se van aclarando progresivamente. Los Testigos de Jehová suelen citar Proverbios 4:18:

«Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto» (RV60).

Con base en este texto, afirman que Dios permite que su organización comprenda las profecías gradualmente, por lo que los errores del pasado serían simplemente parte de ese proceso de crecimiento espiritual.

Respuesta bíblica

El pasaje de Proverbios 4:18 no está hablando de profecías equivocadas que luego se corrigen. El contexto del capítulo trata sobre el camino de la sabiduría y la vida justa, no sobre predicciones fallidas acerca del futuro.

Además, la Biblia nunca presenta la revelación progresiva como profecías incorrectas que luego se corrigen, sino como una comprensión más completa de la verdad revelada.

En las Escrituras, los profetas de Dios no se equivocaban al hablar en su nombre.

2. «La organización nunca afirmó ser un profeta»

Otra respuesta común es afirmar que la organización nunca ha dicho ser un profeta de Dios.

Sin embargo, la propia literatura de la organización declara lo siguiente:

  • «¿Tiene Jehová un profeta que les ayude y les advierta de los peligros y les declare las cosas por venir? … Este “profeta” no era un solo hombre, sino un cuerpo de hombres y mujeres … conocidos hoy como los Testigos Cristianos de Jehová».
    La Atalaya, 1 de abril de 1972.

Esta declaración muestra que la organización sí se identificó públicamente como el profeta colectivo de Dios en la tierra.

Por lo tanto, cuando sus predicciones fallan, surge nuevamente el criterio bíblico establecido en Deuteronomio 18:22.

3. «Solo fueron expectativas humanas»

En ocasiones se afirma que las predicciones relacionadas con fechas como 1914, 1925 o 1975 fueron simplemente expectativas personales de algunos miembros, no enseñanzas oficiales de la organización.

Sin embargo, muchas de estas predicciones fueron publicadas directamente en las revistas y libros oficiales de la organización y distribuidas mundialmente.

Por ejemplo:

  • Se afirmó que 1925 marcaría el regreso de Abraham, Isaac y Jacob.
  • Se promovió la expectativa de que 1975 podría marcar el inicio del reino milenial.

Estas afirmaciones no surgieron de rumores aislados, sino de publicaciones oficiales que millones de Testigos de Jehová recibieron como enseñanza autorizada.

Una reflexión final a «Objeciones Comunes de los Testigos de Jehová»

El problema no es simplemente que una organización haya cometido errores en el pasado. Todas las personas pueden equivocarse.

El problema surge cuando una organización afirma ser el único canal mediante el cual Dios comunica su verdad al mundo, y al mismo tiempo realiza predicciones que no se cumplen.

La Biblia establece un principio claro:

«Cuando un profeta hable en el nombre del Señor, si lo que fue dicho no acontece ni se cumple, esa es palabra que el Señor no ha hablado; con arrogancia la ha hablado el profeta; no tendrás temor de él» (Deuteronomio 18:22 – Nueva Biblia de las Américas).

Por esta razón, cualquier afirmación profética debe ser evaluada cuidadosamente a la luz de la Escritura.

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Por Carlos E. Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC). Actualmente, sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Bogotá, donde dirige además la Escuela de Estudios Teológicos MIAPIC.