¿Habló Jesús del infierno?

La pregunta, «¿Habló Jesús del infierno?» exige un estudio cuidadoso de los textos bíblicos originales.

¿Habló Jesús del infierno?

Gehenna, Hades y el Lago de Fuego explicados

Introducción

La mayoría de los cristianos modernos utilizan la palabra «infierno» para referirse al destino eterno de los impíos. Sin embargo, cuando estudiamos cuidadosamente los textos bíblicos originales, descubrimos que la Escritura utiliza varios términos distintos —como Hades, Gehenna y lago de fuego— que no son completamente equivalentes. Esto ha generado confusión doctrinal, especialmente porque muchas traducciones históricas terminaron agrupando conceptos diferentes bajo una sola palabra: «infierno».

La pregunta, entonces, es legítima: ¿Jesús realmente habló del «infierno»? La respuesta requiere precisión exegética, histórica y teológica. Cristo sí habló repetidamente del juicio eterno, pero los términos que utilizó y las imágenes que empleó poseen matices importantes que deben entenderse correctamente para evitar simplificaciones doctrinales.

El problema de la palabra «infierno»: ¿Habló Jesús del infierno?

La palabra española «infierno» no proviene directamente de un único término bíblico. Más bien, es el resultado de un proceso histórico de traducción y desarrollo teológico. En muchas versiones antiguas de la Biblia, especialmente influenciadas por la tradición latina y posteriormente inglesa, diferentes palabras hebreas y griegas fueron traducidas con un solo término general: «infierno».

Por ejemplo:

  • Hades fue traducido como infierno.
  • Gehenna fue traducido como infierno.
  • Incluso algunas referencias relacionadas con juicio eterno terminaron asociadas al mismo concepto popular.

Esto produjo la impresión de que todos los textos bíblicos describían exactamente el mismo lugar o estado, cuando en realidad la Escritura hace distinciones importantes entre estado intermedio, juicio final y condenación eterna definitiva.

Hades: el lugar de los muertos

El término griego original ᾅδης (hadou — Hades) aparece varias veces en el Nuevo Testamento y corresponde, en gran medida, al concepto hebreo de Sheol en el Antiguo Testamento. Generalmente describe el lugar o estado de los muertos.

En Lucas 16:19-31, por ejemplo, Jesús describe al rico estando en Hades después de morir. Allí conserva conciencia, memoria y sufrimiento. Sin embargo, este pasaje no describe todavía el estado eterno final del juicio definitivo, sino un estado intermedio previo a la resurrección y al juicio final.
Esto se confirma en Apocalipsis 20:14:

  • «Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego…» (RV60).

Este texto demuestra claramente que Hades y lago de fuego no son idénticos. El Hades mismo será finalmente juzgado y eliminado.

NOTA APOLOGÉTICA
Muchos errores doctrinales modernos ocurren porque se fusionan automáticamente Hades y lago de fuego como si fueran exactamente la misma realidad escatológica.

¿Habló Jesús del infierno?: Gehenna: el lenguaje usado por Jesús

Cuando Jesús habló más directamente acerca del juicio eterno, el término que utilizó con mayor frecuencia fue γέεννα (Gehenna).

Este nombre proviene del hebreo Ge Hinnom —«Valle de Hinom»—, un lugar al sur de Jerusalén asociado en el Antiguo Testamento con idolatría, corrupción moral y sacrificios humanos.

Textos como:

Los textos anteriores, muestran cómo ese valle quedó convertido en símbolo de juicio divino y maldición.
Jesús toma esa imagen histórica y profética para advertir acerca del juicio eterno:

  • «Teman solo a Dios, quien puede destruir tanto el alma como el cuerpo en el infierno»
    Mateo 10:28 (Nueva Traducción Viviente — NTV).
  • «…ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado».
    — Marcos 9:45 (RV60).

Aquí Cristo no está simplemente describiendo un basurero físico, sino utilizando un símbolo profético de condenación definitiva, corrupción irreversible y juicio eterno.

¿Gehenna era un basurero ardiendo?

Durante siglos se popularizó la idea de que el Valle de Hinom funcionaba como un basurero perpetuamente encendido en Jerusalén. Aunque esta explicación aparece frecuentemente en predicaciones y comentarios populares, muchos estudios históricos modernos consideran que la evidencia directa para esa afirmación es limitada.

Sin embargo, incluso si algunos detalles tradicionales fueron exagerados posteriormente, el punto central permanece intacto: Gehenna ya era, desde el Antiguo Testamento, un símbolo conocido de juicio, impureza y condenación divina.

Jesús utilizó deliberadamente esa imagen para comunicar la gravedad del juicio eterno.

CLAVE DOCTRINAL
El poder de la imagen de Gehenna no depende principalmente de si el valle funcionaba literalmente como basurero continuo, sino de su significado profético dentro de la historia bíblica de Israel.

El lago de fuego: el destino eterno final: ¿Habló Jesús del infierno?

La expresión «lago de fuego» aparece especialmente en Apocalipsis:

Aquí encontramos el lenguaje más explícito acerca del estado eterno final de condenación.

  • «Y el diablo que los engañaba fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde también están la bestia y el falso profeta. Y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos».
    — Apocalipsis 20:10 (Nueva Biblia de las Américas — NBLA).

A diferencia del Hades, el lago de fuego representa el estado definitivo después del juicio final. Allí son lanzados: Satanás, la bestia, el falso profeta, la muerte, el Hades y todos aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida.

Por eso, técnicamente hablando, el lago de fuego corresponde al destino eterno final de condenación.

¿Entonces es incorrecto usar la palabra «infierno»?

No necesariamente. La palabra «infierno» funciona como una categoría teológica general para describir la condenación eterna. El problema surge cuando se eliminan las distinciones bíblicas internas.

Una teología cuidadosa reconoce diferencias importantes:

ConceptoDescripción
HadesEstado intermedio de los muertos.
GehennaImagen de juicio eterno usada por Jesús.
Lago de fuegoDestino eterno final después del juicio.

Por lo tanto, decir que «Jesús habló del infierno» es correcto en sentido teológico general, pero debe aclararse que Cristo utilizó principalmente el lenguaje de Gehenna y juicio eterno, mientras que Apocalipsis desarrolla posteriormente la imagen del lago de fuego.

El desarrollo histórico de la palabra «infierno»

La palabra inglesa «hell» (infierno) y la española infierno provienen de desarrollos lingüísticos posteriores y no de un único término bíblico original.

En la Vulgata latina, Jerónimo utilizó términos como: infernus, infernum, inferi, para traducir diversos conceptos relacionados con el mundo de los muertos o lugares inferiores.

Posteriormente, traducciones medievales y modernas heredaron esa práctica y comenzaron a utilizar una sola palabra para múltiples conceptos bíblicos distintos.

Por ejemplo, la King James Version tradujo tanto Hades como Gehenna usando frecuentemente «hell». Esa influencia pasó después a muchas traducciones protestantes tradicionales.

ADVERTENCIA TEOLÓGICA
Cuando una sola palabra moderna reemplaza varios términos bíblicos distintos, existe el riesgo de simplificar excesivamente la enseñanza escatológica de la Escritura.

¿Por qué esta distinción es importante?

Esta diferencia no es un simple detalle académico. Tiene implicaciones importantes para: la hermenéutica, la escatología, la doctrina del juicio y la precisión teológica.

Comprender correctamente estos términos ayuda a:

  • evitar caricaturas populares del infierno,
  • interpretar mejor los textos bíblicos,
  • distinguir entre estado intermedio y juicio final,
  • y desarrollar una teología más coherente sobre eternidad y justicia divina.

Conclusión de «¿Habló Jesús del infierno?»

Jesús sí habló repetidamente acerca del juicio eterno, pero el término principal que utilizó fue Gehenna, una imagen profundamente conectada con el Valle de Hinom y con la idea bíblica de condenación divina. El Nuevo Testamento también distingue entre Hades —estado intermedio de los muertos— y el lago de fuego —destino eterno final revelado especialmente en Apocalipsis.

La palabra «infierno» terminó funcionando como una categoría teológica amplia que resume varias imágenes bíblicas relacionadas con juicio y condenación eterna. Por ello, el problema no es usar el término, sino hacerlo sin distinguir cuidadosamente los conceptos que la Escritura presenta.

Una teología bíblica sólida no elimina estas diferencias, sino que las integra correctamente para comprender con mayor precisión la enseñanza de Cristo y de toda la revelación bíblica acerca del juicio eterno.

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Por Carlos E. Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC). Actualmente, sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Bogotá, donde dirige además la Escuela de Estudios Teológicos MIAPIC.