Relativismo Ético

En este artículo, «Relativismo Ético», presentamos un Análisis Crítico desde la Perspectiva Bíblica y Apologética.

Relativismo Ético

Introducción:

1. Moralidad, Absolutos y Construcción Cultural

El relativismo ético sostiene que no existen valores morales absolutos y que lo bueno y lo malo dependen exclusivamente de normas sociales, contextos históricos o preferencias subjetivas. Según esta visión, la moralidad es inestable, evolutiva y adaptable a la cultura. Es, por tanto, una ética construida desde abajo, no revelada desde arriba. Una de sus expresiones más difundidas en la modernidad es la llamada ética situacional, que evalúa la moralidad según las circunstancias y los resultados.

A simple vista, esta perspectiva parece celebrar la diversidad cultural y ofrecer flexibilidad ante cambios sociales acelerados. Sin embargo, al negar la existencia de un fundamento moral trascendente, el relativismo ético deja abierta la puerta a profundas contradicciones, a la erosión de la justicia y a la imposibilidad de condenar moralmente prácticas atroces en cualquier época.

Desde la cosmovisión cristiana, esta postura contrasta radicalmente con la afirmación bíblica: «Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él» (1ª Juan 1:5), lo cual implica que Su carácter es la fuente de toda moralidad verdadera.

2. La Atractiva pero Insuficiente Promesa del Relativismo Ético

El relativismo ético promete tolerancia, diversidad y flexibilidad. Afirma que al no imponer un sistema moral absoluto, las culturas pueden adaptar su conducta según su desarrollo social. En la modernidad líquida, este enfoque parece atractivo: evita juicios severos, promueve modelos abiertos y favorece la coexistencia de múltiples perspectivas morales.

Sin embargo, esta ventaja es superficial. Si lo moral depende exclusivamente de normas sociales y consensos temporales, entonces:

  • No existe fundamento para denunciar injusticias estructurales.
  • No existe base para afirmar que algún acto, por aberrante que sea, es realmente malo.
  • La moralidad se convierte en un mecanismo utilitario, no en un reflejo del bien objetivo.

El relativismo ético termina en una paradoja: intenta promover tolerancia absoluta, pero para hacerlo tiene que afirmar —con autoridad absoluta— que no existen verdades absolutas.

2.1. La «modernidad líquida»: Su Significado

Esta expresión fue popularizada por el sociólogo Zygmunt Bauman. Se refiere a la naturaleza cambiante y efímera de la sociedad contemporánea, caracterizada por la inestabilidad y la falta de certezas en varias áreas de la vida.[1. https://duckduckgo.com/?q=DuckDuckGo+AI+Chat&ia=chat&duckai=3&atb=v469-1&chatID=6326109e-d09f-4af3-a175-ed9c56189feb.]

3. Contradicciones Internas del Relativismo Ético

Históricamente, el relativismo se demuestra incoherente. La esclavitud, por ejemplo, fue aceptada socialmente en muchos contextos, y considerada moralmente correcta. Hoy, esas mismas sociedades declaran su inmoralidad.

Entonces surge la pregunta:

¿Era moral en su época o es inmoral siempre?

Si la moral cambia según la opinión social, entonces la verdad moral se contradice a sí misma cuando la sociedad cambia de criterio.

Pero la verdad, por definición, no puede contradecirse. La Escritura reafirma esta idea:

  • «Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación» (Jacobo 1:17 — Nueva Biblia de las Américas — NBLA).

Si Dios, que define el bien, no cambia, lo moral tampoco.

4. El Precio Filosófico del Relativismo Ético: La Negación del Dador de la Moral

Si no existe moral absoluta, tampoco existe una fuente absoluta de moralidad. Esto implica la negación del Dios trascendente, santo y legislador. De hecho, el relativismo implica que la moral es producto humano, lo que excluiría automáticamente a Dios de toda influencia ética. Paradójicamente, declara —como un absoluto dogmático— que no existe un fundamento moral divino.

Y aquí está la contradicción fatal:

Para negar los absolutos, el relativismo afirma un absoluto.

5. La Necesidad de un Fundamento Moral Objetivo y Transcultural

A pesar de diferencias culturales, existen principios universales como:

  • No asesinar
  • No robar
  • No mentir
  • Proteger la vida y la familia

Estos elementos se encuentran en todas las sociedades estables.

La Escritura los describe como expresión de la ley moral escrita en el corazón humano:

  • «14 Aun los gentiles, quienes no cuentan con la ley escrita de Dios, muestran que conocen esa ley cuando, por instinto, la obedecen aunque nunca la hayan oído. 15 Ellos demuestran que tienen la ley de Dios escrita en el corazón, porque su propia conciencia y sus propios pensamientos o los acusan o bien les indican que están haciendo lo correcto» (Romanos 2:14–15 — Nueva Traducción Viviente — NTV — Énfasis añadido).

Esto apunta a un Legislador universal.

6. Argumento Apologético: Los «Absolutos Lógicos» y la Existencia de Dios

Los absolutos conceptuales —como el principio de no contradicción— existen independientemente de cultura y tiempo. Estos no forman parte de la materia y no pueden explicarse desde una cosmovisión naturalista. Reconocerlos implica aceptar que existen en una mente trascendente, eterna y omnisciente.

Esto es coherente con el Dios de la Biblia, descrito como:

7. La Moralidad Bíblica como Estándar Universal

El Decálogo no surge de evolución cultural, sino de la revelación divina:

  • «Entonces Dios habló todas estas palabras diciendo …» (Éxodo 20:1 — NBLA).

La moral divina es estable porque Dios es estable. La moral cultural es inestable porque el ser humano es inestable.

Cristo reafirma la permanencia de Su Palabra:

  • «El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán» (Mateo 24:35 — NBLA).

8. El Vacío Existencial del Relativismo: ¿Puede Haber Ética sin Verdad?

Si toda ética es relativa:

  • La justicia es imposible.
  • La dignidad humana se desmorona.
  • La verdad se convierte en opinión.

El resultado es el caos moral descrito en el libro de los Jueces: «… cada uno hacía lo que le parecía bien …» (Jueces 21:25 — NBLA).

9. Conclusión Apologética: La Verdad Moral Como Reflejo del Dios Verdadero

El relativismo ético, a pesar de su aparente apertura, se sostiene sobre inconsistencia lógica, fragilidad filosófica y vacíos existenciales. Su moralidad es inestable porque su fundamento es humano. La cosmovisión cristiana ofrece lo que el relativismo no puede: un fundamento moral objetivo, eterno e incorruptible.

«Todas tus palabras se basan en la verdad; todas ellas son justas y permanecen para siempre» (Sal 119:160).

Por, Matt Slick
Editado por, Carlos E. Garbiras

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Por Carlos E. Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC). Actualmente, sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Bogotá, donde dirige además la Escuela de Estudios Teológicos MIAPIC.