El que esté libre de pecado

Muchas frases populares de Jesús son citadas como si enseñaran algo distinto de lo que realmente dicen en su contexto. Una de ellas es: «El que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra». ¿Significa que nadie puede señalar el pecado de otra persona? Veamos el contexto.

«El que esté libre de pecado»: ¿Prohibió Jesús juzgar el pecado?

Introducción

La expresión «El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella» (Juan 8:7 — RV60) suele utilizarse para afirmar que ningún cristiano puede corregir, denunciar o juzgar conductas pecaminosas porque todos somos pecadores.

Sin embargo, cuando se examina cuidadosamente el contexto del relato, se descubre que Jesús no estaba prohibiendo el juicio moral ni anulando la Ley de Dios. Más bien, estaba exponiendo la hipocresía de los acusadores y mostrando la necesidad de un juicio justo.

El contexto del pasaje: «El que esté libre de pecado»

El relato se encuentra en Juan 8:1-11. Los escribas y fariseos llevaron ante Jesús a una mujer sorprendida en adulterio y le preguntaron qué debía hacerse con ella.

Según la Ley mosaica, el adulterio era un pecado grave que merecía castigo (Levítico 20:10; Deuteronomio 22:22). Sin embargo, los líderes religiosos no estaban interesados principalmente en la justicia ni en la santidad. Juan explica que buscaban una manera de acusar a Jesús (Juan 8:6). Su intención era tenderle una trampa:

  • Si Jesús rechazaba la aplicación de la Ley, podrían acusarlo de despreciar a Moisés.
  • Si aprobaba la ejecución, podrían acusarlo ante las autoridades romanas.

La mujer se convirtió en un instrumento dentro de su estrategia.

¿Qué quiso decir Jesús?

Cuando Jesús afirmó:

  • «Pero como insistían en preguntar, Jesús se enderezó y les dijo: «El que de ustedes esté sin pecado, sea el primero en tirarle una piedra»» (Juan 8:7 — Nueva Biblia de las Américas — NBLA — Énfasis añadido).

Note que Jesús no estaba exigiendo perfección absoluta para ejercer justicia. Si ese fuera el significado, ningún tribunal humano podría existir y ninguna autoridad podría juzgar jamás ningún delito. Lo que Jesús estaba haciendo era desenmascarar la hipocresía de aquellos hombres. Ellos aparentaban celo por la Ley, pero estaban actuando con motivaciones corruptas.

Además, resulta llamativo que únicamente trajeran a la mujer cuando la Ley exigía juzgar también al hombre involucrado en el adulterio (Levítico 20:10). La selectividad de la acusación revelaba que no estaban buscando justicia sino manipulación.

Jesús condena la hipocresía, no el juicio justo

La reacción de los acusadores es reveladora:

  • «Al oír ellos esto, se fueron retirando uno a uno comenzando por los de mayor edad, y dejaron solo a Jesús y a la mujer que estaba en medio» (Juan 8:9 — NBLA).

No abandonaron el lugar porque descubrieron que nadie puede distinguir entre el bien y el mal. Se retiraron porque quedaron expuestos. Jesús estaba confrontando la incoherencia moral de quienes querían condenar a otros mientras ocultaban sus propios pecados. Este principio armoniza perfectamente con otras enseñanzas de Cristo:

  • «Miren más allá de la superficie, para poder juzgar correctamente» (Juan 7:24 — Nueva Traducción Viviente — NTV).
  • «¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo …» (Mateo 7:5 — RV60).
  • «Si uno de mis seguidores te hace algo malo, habla con él a solas para que reconozca su falta …» (Mateo 18:15 — Traducción en lenguaje actual — TLA).

Jesús nunca prohibió discernir el pecado. Lo que condenó fue el juicio hipócrita, parcial e injusto.

Jesús tampoco justificó el pecado de la mujer

Algunos interpretan el relato como si Jesús hubiera minimizado el adulterio. Pero el final del episodio demuestra exactamente lo contrario. Después de que los acusadores se fueron, Jesús le preguntó: «¿Ninguno te condenó?». Ella respondió: «Ninguno, Señor». Entonces le Jesús dijo: «Ni yo te condeno; vete, y no peques más» (Juan 8:11).

Observemos dos verdades fundamentales:

  1. Jesús mostró misericordia.
  2. Jesús llamó al arrepentimiento.

La gracia no consistió en declarar que el adulterio no era pecado; consistió en ofrecer perdón y una oportunidad de transformación.

Error común de interpretación: El que esté libre de pecado

Muchas personas utilizan este versículo para sostener que, «Como todos pecamos, nadie tiene derecho a señalar el pecado de nadie». Pero esa conclusión contradice numerosos textos bíblicos. Los creyentes son llamados a:

La Biblia no prohíbe la corrección bíblica. Prohíbe la corrección hipócrita.

CLAVE HERMENÉUTICA
La frase «El que esté sin pecado» no enseña que solo las personas perfectas pueden reconocer o confrontar el pecado.
El contexto muestra que Jesús estaba denunciando la hipocresía de unos acusadores que aplicaban la Ley de manera selectiva y maliciosa.
La enseñanza central es que quien corrige a otros debe hacerlo con integridad, humildad y justicia.
NOTA APOLOGÉTICA
Este pasaje suele utilizarse para neutralizar cualquier evaluación moral o doctrinal dentro de la iglesia.
Sin embargo, el mismo Jesús que pronunció estas palabras también ordenó juzgar con justo juicio (Juan 7:24), corregir al hermano que peca (Mateo 18:15) y guardarse de los falsos maestros (Mateo 7:15).
Por tanto, Juan 8 no elimina el discernimiento espiritual; lo purifica de la hipocresía.

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Por Carlos E. Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC). Actualmente, sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Bogotá, donde dirige además la Escuela de Estudios Teológicos MIAPIC.