No toquen a Mis ungidos

El texto de Salmo 105:15 y otros, que registran «No toquen a Mis ungidos» se utiliza con frecuencia como amenaza para impedir la corrección, la evaluación doctrinal o incluso la disciplina dentro de la iglesia. Sin embargo, cuando se estudia en su contexto histórico y literario, descubrimos que su significado es muy diferente al uso popular moderno.

No toquen a Mis ungidos

Introducción

La frase «No toquéis a mis ungidos» es una de las expresiones más citadas para proteger a líderes religiosos de cualquier cuestionamiento. En algunos círculos se enseña que criticar a un pastor, evaluar una doctrina o señalar un error equivale a tocar al ungido de Dios y, por tanto, a exponerse al juicio divino.

Pero ¿es eso lo que realmente enseñan las Escrituras?

Una lectura cuidadosa del contexto revela que este pasaje no fue escrito para otorgar inmunidad espiritual a líderes humanos ni para prohibir el discernimiento doctrinal dentro del pueblo de Dios.

Los textos principales: No toquen a mis ungidos

La expresión aparece en dos pasajes paralelos:

  • «No toquen a Mis ungidos, Ni hagan mal a Mis profetas» (Salmo 105:15).
  • «No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas» (1º Crónicas 16:22).

A simple vista podría parecer una prohibición universal contra cualquier crítica dirigida a personas con autoridad espiritual. Sin embargo, el contexto muestra otra realidad.

El contexto del Salmo 105

El Salmo 105 es un repaso histórico de la fidelidad de Dios hacia los patriarcas de Israel. Los versículos anteriores describen claramente a quiénes se refiere:

  • «12 Cuando eran pocos en número, Muy pocos, y extranjeros en el país, 13 Cuando vagaban de nación en nación, Y de un reino a otro pueblo» (Salmo 105:12-13).

Los «ungidos» del contexto son Abraham, Isaac y Jacob, junto con sus descendientes inmediatos. No se trata de pastores modernos. Ni de líderes eclesiásticos. Tampoco se trata de una clase especial de cristianos. Dios está recordando cómo protegió a los patriarcas cuando eran extranjeros vulnerables entre las naciones.

¿Qué significa «tocar»?

La palabra no se refiere a cuestionar una enseñanza, expresar desacuerdo o evaluar una conducta. En el contexto histórico significa dañar, atacar, perseguir o hacer violencia contra ellos.

Dios protegió físicamente a los patriarcas frente a reyes y naciones que intentaron perjudicarlos. Por eso el versículo añade: «Ni hagan mal a Mis profetas». La idea central es protección divina contra agresiones reales.

¿Quiénes eran los «ungidos»?

En el Antiguo Testamento la unción podía aplicarse a reyes, sacerdotes, profetas, objetos consagrados al servicio divino y al pueblo escogido en determinados contextos.

En Salmo 105 la referencia principal apunta a los patriarcas, quienes fueron apartados por Dios para cumplir Su plan redentor. Por tanto, utilizar este texto como escudo para impedir cualquier evaluación ministerial ignora completamente el contexto original.

No toquen a Mis ungidos: David demuestra el verdadero significado

Algunos citan este texto junto con la actitud de David hacia Saúl. David dijo: «No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Jehová» (1º Samuel 24:10).

¿Qué quiso decir David? No estaba afirmando que Saúl fuera infalible. De hecho, David reconocía públicamente los pecados y errores de Saúl. Lo que David rechazó fue asesinarlo o tomar venganza personal. La prohibición estaba relacionada con violencia ilegítima, no con discernimiento moral o doctrinal.

La Biblia sí ordena evaluar a los líderes

Si «no tocar al ungido» significara no cuestionar jamás a un líder, tendríamos una contradicción directa con numerosos textos bíblicos.

  • Jesús confrontó públicamente a líderes religiosos:
    • «Pero, ¡ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas» (Mateo 23:13).
  • Pablo corrigió públicamente a Pedro:
  • Los ancianos pueden ser reprendidos cuando persisten en pecado:
    • «A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos …» (1ª Timoteo 5:20).
  • Los creyentes deben examinar toda enseñanza:

La Escritura jamás presenta a los líderes como personas inmunes al escrutinio bíblico.

El peligro de una mala interpretación: No toquen a Mis ungidos

Cuando esta frase se utiliza para blindar a un líder contra cualquier evaluación, ocurren varios problemas: Se reemplaza la autoridad de la Escritura por la autoridad de una persona desalentando así, el discernimiento bíblico. Esto también facilita el abuso espiritual dificultando la corrección de falsas doctrinas. Finalmente, se crea una cultura de temor en lugar de una cultura de verdad.

Ningún creyente, pastor, apóstol o maestro está por encima de la Palabra de Dios.

CLAVE DOCTRINAL
La verdadera autoridad espiritual nunca teme ser examinada por las Escrituras.
La autoridad bíblica es delegada y siempre permanece sometida a la revelación de Dios.
ADVERTENCIA TEOLÓGICA
Convertir «No toquéis al ungido» en una prohibición contra toda crítica o corrección es sacar el texto de su contexto histórico y transformarlo en una herramienta de control espiritual.
NOTA APOLOGÉTICA
Los movimientos autoritarios suelen utilizar textos aislados para proteger estructuras de poder.
La mejor defensa contra ese abuso sigue siendo la interpretación contextual y la sumisión de todos los creyentes —incluidos los líderes— a la autoridad suprema de las Escrituras.

Conclusión de «No toquen a Mis ungidos»

«No toquéis a mis ungidos» no fue escrito para crear líderes incuestionables ni para prohibir el análisis doctrinal. En su contexto, Dios estaba protegiendo a los patriarcas de agresiones y daños por parte de las naciones.

La enseñanza bíblica completa muestra que los líderes deben ser respetados, pero también evaluados conforme a la Palabra de Dios. La verdadera espiritualidad no consiste en obedecer ciegamente a hombres, sino en someterse fielmente a la autoridad de Dios revelada en las Escrituras.

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Por Carlos E. Garbiras

Carlos Enrique Garbiras es Director general en Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (MIAPIC). Actualmente, sirve en predicación y enseñanza de la Palabra de Dios en Bogotá, donde dirige además la Escuela de Estudios Teológicos MIAPIC.