En la Iglesia Cristiana existe un gran don en el ámbito del orgullo. Está en todas partes, en cada iglesia y denominación. Se manifiesta en la división y en una hipócrita «cortesía cristiana», de burla, murmuración y condenación hacia otros cristianos que no creen como ellos. No crean que son tan inocentes. La existencia de orgullo en la Iglesia Cristiana se encuentra establecida en nuestras opiniones que seguimos tan ciegamente acerca de las doctrinas no fundamentales dentro del cristianismo. Y no estoy mencionando doctrinas fundamentales sobre las que se basa la fe cristiana y por las que somos capaces de reconocer y refutar el error.

Hay Orgullo en la Iglesia Cristiana: Las Doctrinas Fundamentales

Las doctrinas como la Trinidad, la deidad de Cristo, la persona del Espíritu Santo, la resurrección física de Jesús, la salvación por gracia, etc. son la base fundamental de la fe cristiana. Son las que unen a todos los que profesamos ser cristianos. Si establecemos límites en nuestros corazones en lo que no es fundamental y miramos con desprecio a otros cristianos creyendo que no son tan sabios o «ungidos» como nosotros seríamos como el fariseo en la oración: «Señor te doy gracias porque no soy como este otro cristiano de allá. El cual no cree en lo que yo creo como me enseñaron mis maestros que sí son ungidos».

Lucas 18:11, 13

  • «11 El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: ‘Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos’. 13 Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘Dios, ten piedad de mí, pecador’».

Diferencias en lo NO Fundamental: Hay Orgullo en la Iglesia Cristiana

Hay Orgullo en la Iglesia CristianaUna iglesia enseña un rapto  antes de la tribulación y sutilmente implica que su doctrina es la verdadera; correctamente establecida. Pero otras opciones son sistemáticamente menospreciadas, e indirectamente aumenta la división en el cuerpo de Cristo. Otra iglesia enseña que el amilenialismo es correcto y que cualquiera que no crea en este no puede entender correctamente la Palabra de Dios. Otra iglesia condena los dones carismáticos de tal manera que termina creyendo que cualquiera que sea «carismático» no tiene madurez en el Señor. No es una opinión lo que se ofrece, sino la «verdad» ofrecida a expensas de la humildad , el amor y la unidad en el cuerpo de Cristo. Esto es orgullo.

Algunas Preguntas a Considerar

Los maestros que afirman poseer la verdad, ¿reconocen que sus posturas son discutibles? ¿Permiten a los creyentes estudiar por sí mismos y formar sus propias convicciones, aunque difieran de las suyas? ¿Enseñan que la gracia de Dios obra también en quienes piensan distinto en lo no fundamental?

El orgullo y la soberbia, ¿nos llevan a menospreciar a nuestros hermanos en Cristo como creyentes de segunda clase por diferencias doctrinales secundarias?

Dios es el Señor de todos los cristianos. Jesús derramó Su sangre por cada uno: carismáticos, calvinistas, bautistas, aquellos con liturgias silenciosas o los que expresan su fe con lágrimas. Su sacrificio no excluye a nadie que haya sido redimido por Su gracia. Entonces, ¿quiénes somos nosotros para rechazar a quienes Dios ha aceptado?

El Orgullo en la Iglesia Cristiana

Como la humildad, la soberbia se esconde en su huésped para no ser vista sino por los demás. El orgullo está en la Iglesia Cristiana. Lo vemos en las divisiones denominacionales que están arrasando el Cuerpo de Cristo. En lugar de unirnos en humildad, en lugar de admitir que nuestra propia pecaminosidad es lo que ha resultado en nuestra incapacidad de llegar a una creencia unificada en lo no fundamental, es simplemente prueba de que todos debemos ser humildes ante Dios y vivir de acuerdo a lo que registra el siguiente pasaje:

Romanos 14:1-8

vv. 1-4:

  • «Acepten al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones. Uno tiene fe en que puede comer de todo, pero el que es débil solo come legumbres. El que come no desprecie al que no come, y el que no come no juzgue al que come, porque Dios lo ha aceptado. ¿Quién eres tú para juzgar al criado de otro? Para su propio amo] está en pie o cae. En pie se mantendrá, porque poderoso es el Señor para sostenerlo en pie.

vv. 5-8:

  • «Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir. El que guarda cierto día, para el Señor lo guarda. El que come, para el Señor come, pues da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí mismo, y ninguno muere para sí mismo. Pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos. Por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos».

Admitiendo las Razones del Desacuerdo

Los cristianos que no están de acuerdo deben admitirse mutuamente que la razón por la que no estamos de acuerdo se debe a nuestra propia miopía e incapacidad para dividir correctamente la Palabra de Dios. Todos debemos admitir que podemos estar equivocados en estos aspectos no fundamentales. Si podemos hacerlo, entonces es necesariamente cierto que la otra persona puede estar en lo cierto. Esto es humildad. Pero, ya sé. Usted no cree que la otra persona esté en lo cierto. Buenos, tampoco él lo creerá de usted.

Examinándose

Mire su propio corazón. ¿Está totalmente seguro del momento exacto del rapto? ¿Qué hay de la predestinación? ¿Conoce todo lo oculto de Dios? ¿Sus caminos? Si alguien no ha entendido la predestinación ¿no es digno de Dios? ¿Qué hay del bautismo? ¿Aceptaría el bautismo por aspersión en un enfermo terminal? ¿O juzgará por Dios el llamado por los pecadores al altar? ¿Qué dice acerca de la adoración en un día diferente al primer día? ¿Por qué no el tercer día de la semana? ¿O el sexto? ¿Y la música de adoración con himnos en verso? ¿O con guitarra o batería? ¿Y de los dones carismáticos, los cuales usted despreciará en su corazón porque su hermano o hermana cree en ellos, olvidándose de que Cristo también derramó Su sangre por él o por ella? ¿O realmente usted ama a los hermanos y hermanas que tienen un pensamiento diferente al suyo?

Salmo 139:23-24

  • «Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis inquietudes. 24 Y ve si hay en mí camino malo, Y guíame en el camino eterno».

Pídale a Dios que examine su corazón y que le muestre cualquier «camino malo» en este para que lo guíe «en el camino eterno».

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Por Matt Slick

Presidente y Fundador del Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana. Matt obtuvo su Licenciatura en Ciencias Sociales en la Universidad Concordia, en Irvine, California en 1988. Obtuvo su Maestría en Divinidades en el Seminario Teológico de Westminster en Escondido, California en 1991.