Los Testigos de Jehová, Eclesiastés 9 y el Estado de los MuertosLos Testigos de Jehová, Eclesiastés 9 y el Estado de los Muertos

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Por, Luke Wayne
23 de junio de 2017

Abreviaturas: TdJ: Testigos de Jehová. WTBTSP: Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania. OWT: Organización Watchtower o SWT: Sociedad Watch Tower. TNM: Traducción del Nuevo Mundo.

NOTA: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas — NBLA.

Los Testigos de Jehová: Eclesiastés 9 y el Estado de los Muertos

Los TdJ enseñan que los humanos no tienen alma o componente espiritual para su ser que de alguna forma sobreviva después de la muerte física. Ellos afirman que cuando alguien muere, deja de existir como persona y que su cuerpo sin vida, es todo lo que queda. Uno de los textos principales usados por la sociedad para defender esta creencia, es Eclesiastés 9, especialmente donde afirma:

  • «Porque los que viven saben que han de morir, Pero los muertos no saben nada, Ni tienen ya ninguna recompensa, Porque su recuerdo está olvidado. En verdad, su amor, su odio y su celo ya han perecido, Y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace bajo el sol» (Eclesiastés 9:5-6).

Y,

  • «Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque no hay actividad ni propósito ni conocimiento ni sabiduría en el Seol adónde vas» (Eclesiastés 9:10).

¿Cómo Leer Este Pasaje?

Por supuesto, si leemos este pasaje al pie de la letra como los TdJ insisten en que lo leamos, el texto dice mucho más de lo que ellos quieren que diga. Si el pasaje niega la existencia consciente después de la muerte, también rechaza la futura resurrección, «Y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace bajo el sol». Ellos tratan de evitar esto, afirmando que el versículo simplemente significa que una persona muerta abandonada a su propio poder y habilidad no tendrá tal participación. No se trata, dicen, de negar que Dios les vaya a dar esa parte. Pero una vez más, si se toma al pie de la letra y se lee de la forma como pretenden que se lea, dice que los muertos ya no tienen recompensa porque se ha olvidado todo recuerdo de ellos.

¿Se Pueden Recompensar Esos Recuerdos, Aunque se Recordaran?

No, seguiría siendo incapaz de recompensarlos. ¿Qué poder tiene un simple hombre para recompensar a una persona que ya no existe? Recordar ahora que una vez existieron no hace nada por estos. No, la única persona que podría recordarlos y recompensarlos es Dios. El pasaje tendría que decir que todos, incluso YHVH, se olvida de los muertos y nunca más los recompensará con vida bajo el sol. Esto contradice directamente la enseñanza de los TdJ de que Dios sí recuerda a los justos y los recompensará al volverlos a crear una segunda vez en el día futuro de la resurrección. Así pues, si pretendiéramos aislar estos versículos de Eclesiastés y leerlos como palabra completa y definitiva sobre la naturaleza de la muerte, no sólo contradirían el resto de la Biblia y las enseñanzas históricas cristianas, sino que también ¡contradirían la enseñanza de ellos mismos!

El Libro de Eclesiastés

Es claro que no debemos leer estos versículos así. Eclesiastés es una obra de la antigua literatura sapiencial judía que lleva al lector a través de una lucha de ida y regreso, acerca de un tema antes de llegar a una conclusión. De hecho, el capítulo 9 no es concluyente y no representa la última palabra, sino más bien una etapa del dialogo interno del autor. Note por ejemplo que el autor escribe anteriormente:

  • «Así que felicité a los muertos, los que ya murieron, Más que a los vivos, los que aún viven. Pero mejor que ambos está el que nunca ha existido, Que nunca ha visto las malas obras que se cometen bajo el sol» (Eclesiastés 4:2-3).

Pero note lo que escribe en el capítulo 9:

  • «Para cualquiera que está unido con los vivos, hay esperanza; ciertamente un perro vivo es mejor que un león muerto» (Eclesiastés 9:4).

¿Es Mejor Estar Vivo o Muerto?

El autor lucha sobre esta cuestión al considerar la naturaleza de la vida «bajo el sol». De igual manera, el autor escribe con anterioridad:

  • «Porque la suerte de los hijos de los hombres y la suerte de los animales es la misma: como muere el uno así muere el otro. Todos tienen un mismo aliento de vida; el hombre no tiene ventaja sobre los animales, porque todo es vanidad. 20 Todos van a un mismo lugar. Todos han salido del polvo Y todos vuelven al polvo. 21 ¿Quién sabe si el aliento de vida del hombre asciende hacia arriba y el aliento de vida del animal desciende hacia abajo, a la tierra?» (Eclesiastés 3:19-21).

Pero más adelante declara:

  • «Entonces el polvo volverá a la tierra como lo que era, Y el espíritu volverá a Dios que lo dio» (Eclesiastés 12:7).

¿Se Contradice el Autor en el Libro?

No se trata de que el autor se contradiga descuidadamente a lo largo del libro. Esto es lo que hace la literatura sapiencial. Dialoga una y otra vez sobre un tema para que el lector reflexione, en lugar de limitarse a decirle lo que tiene que pensar. Tomar un versículo al azar en medio de un libro no sirve de nada. Sería como tomar un versículo de uno de los discursos de los amigos de Job en medio del libro de Job y convertirlo en la última palabra sobre el asunto. Al hacerlo, estaríamos ignorando el hecho de que el resto del libro nos ayuda a ver que los amigos de Job, aunque suenan muy sabios, en realidad tenían muchas cosas equivocadas. Del mismo modo, Eclesiastés 9 es parte del discurso y no es la palabra final.

Eclesiastés

  • 9:2-3 «A todos les sucede lo mismo: Hay una misma suerte para el justo y para el impío; Para el bueno, para el limpio y para el inmundo; Para el que ofrece sacrificio y para el que no sacrifica. Como el bueno, así es el pecador; Como el que jura, así es el que teme jurar. Este mal hay en todo lo que se hace bajo el sol: que hay una misma suerte para todos. Además, el corazón de los hijos de los hombres está lleno de maldad y hay locura en su corazón toda su vida. Después se van a los muertos».

Posteriormente, el autor concluye:

  • 12:13-14: «La conclusión, cuando todo se ha oído, es esta: Teme a Dios y guarda Sus mandamientos, Porque esto concierne a toda persona. 14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, Junto con todo lo oculto, Sea bueno o sea malo».

¿Qué Asume el Autor en el Capítulo 9?

Que la muerte es el fin y que, por lo tanto, la realidad es mala porque no hay justicia para los malvados ni recompensa para los justos. Por lo tanto, lo que hagas en esta vida no importa. Sin embargo, en la conclusión, el autor ha determinado (y le ha llevado a usted como lector, hasta allí con él) que habrá una justicia final y un juicio de todas las cosas ante Dios. Por lo tanto, lo más importante en esta vida es temer a Dios y obedecer Sus mandamientos, creyendo en el juicio futuro que ahora no podemos ver de este lado de la eternidad. Sólo esto da sentido a nuestras vidas y sobrepasa el vano sin sentido.

Conclusión de «Los Testigos de Jehová, Eclesiastés 9 y el Estado de los Muertos»

Por lo tanto, el capítulo 9 todavía presenta las ideas desde un punto de vista puramente humano a través de una simple observación terrenal, representando las cosas sólo como las vemos, como están aquí y ahora en lugar de como son, en última instancia, pero desde la perspectiva de Dios. Debemos tomar el libro de Eclesiastés como un todo y leerlo de la manera en que estaba destinado a ser leído, en lugar de sacar versículos fuera de contexto que podemos utilizar para apoyar nuestras motivaciones ocultas. Cuando hacemos esto, vemos que el libro no niega en absoluto la existencia del alma humana o la esperanza futura de la resurrección.

En la Biblia

Jesús Dijo

  • «Había cierto hombre rico que se vestía de púrpura y lino fino, celebrando cada día fiestas con esplendidez. 20 Y un pobre llamado Lázaro que se tiraba en el suelo a su puerta cubierto de llagas, 21 ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; además, hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Sucedió que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico y fue sepultado. 23 En el Hades el rico alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio a Abraham a lo lejos, y a Lázaro en su seno» (Lucas 16:19-23).

Pablo Escribe

  • «Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. 22 Pero si el vivir en la carne, esto significa para mí una labor fructífera, entonces, no sé cuál escoger. 23 Porque de ambos lados me siento apremiado, teniendo el deseo de partir y estar con Cristo, pues eso es mucho mejor. 24 Sin embargo, continuar en la carne es más necesario por causa de ustedes. 25 Y convencido de esto, sé que permaneceré y continuaré con todos ustedes para su progreso y gozo en la fe, 26 para que su profunda satisfacción por mí abunde en Cristo Jesús a causa de mi visita otra vez a ustedes» (Filipenses 1:21-26).

Juan Escribe

«Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que habían mantenido. 10 Clamaban a gran voz: «¿Hasta cuándo, oh Señor santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra?». 11 Y se les dio a cada uno de ellos una vestidura blanca, y se les dijo que descansaran un poco más de tiempo, hasta que se completara también el número de sus consiervos y de sus hermanos que habrían de ser muertos como ellos lo habían sido» (Apocalipsis 6:9-11).

En MIAPIC

Los Testigos de Jehová y el Alma Humana

Los testigos de Jehová afirman que ninguna parte del hombre continúa existiendo conscientemente después de la muerte. Ellos insisten que los seres humanos dejan de existir al momento de su muerte física. Ellos niegan que los humanos tengan «alma» o algún componente espiritual al ser de ellos. Sin embargo, la Biblia enseña lo contrario.

¿Deja el Alma de Existir Después de la Muerte?

No. El alma no deja de existir después de la muerte. La Biblia, nos enseña claramente en el Nuevo Testamento que continuamos después de la muerte.

Por Matt Slick

Presidente y Fundador del Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana. Matt obtuvo su Licenciatura en Ciencias Sociales en la Universidad Concordia, en Irvine, California en 1988. Obtuvo su Maestría en Divinidades en el Seminario Teológico de Westminster en Escondido, California en 1991.

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