La Veneración de Imágenes y el Evangelio Bíblico

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La Veneración de Imágenes y el Evangelio Bíblico
La Veneración de Imágenes y el Evangelio Bíblico

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Abreviaturas: CR: Catolicismo Romano. IC: Iglesia Católica. ICR: Iglesia Católica Romana. CIC: Catecismo de la Iglesia Católica.

Nota: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas — NBLA.

Por, Luke Wayne
17 de abril de 2017

La Veneración de Imágenes y el Evangelio Bíblico

Tanto en el catolicismo romano como en la ortodoxia oriental, la veneración de íconos e imágenes es un aspecto central de la vida religiosa pública y privada. Esta incluye imágenes que representan a Jesús. También personas muertas como María, y los llamados «santos» quienes son venerados. De igual manera, y en forma habitual, a los ángeles celestiales se les rinden veneración. Ambas religiones son cuidadosas y diferencian la adoración que le dan solamente a Dios y el simple honor y veneración que le ofrecen a sus imágenes. Aunque esta diferencia se pueda tomar seriamente, la práctica y su fundamento en ciertas tradiciones históricas entran en serio conflicto con el mismo evangelio.

La Veneración de Imágenes y la Vida Eterna

Tanto católicos romanos como ortodoxos orientales consideran las proclamas del 2º Concilio de Nicea (año 787 d. C.)1 como una tradición sagrada y con autoridad. Este concilio se reunió específicamente para abordar una controversia sobre la veneración a las imágenes en las casas cristianas de adoración. En su declaración conjunta, el Concilio proclamó:

  • «Rendimos homenaje a las respetables imágenes. Ponemos bajo anatema, a aquellos que no hacen esto» (Decreto del 2º Concilio de Nicea).

Y otra vez:

  • «Anatemas los que no rindan homenaje a las santas y respetables imágenes» (Decreto del 2º Concilio de Nicea).

Doctrina Oficialmente Reconocida

Mientras que uno no puede asumir que cada miembro de estas religiones sostiene esta estricta posición, esta es la doctrina oficialmente reconocida y autoritaria como fue presentada en el concilio que la definió. Bíblicamente, ser «anatema» es ser maldito. La persona que no lo haga, debe ser cortada o separada de Cristo. Aunque los católicos romanos usan a menudo el término de forma menos rígida para indicar que la persona es repudiada por la iglesia y de los sacramentos, aunque no necesariamente de Cristo. ¿En qué sentido entonces se declara aquí el anatema? En la primera sesión del concilio, el obispo de Ancira lo presenta como una confesión de su fe:

Hechos del 2º Concilio de Nicea, Sesión 1

Primera Parte
  • «Creo, pues, y hago mi confesión en un solo Dios, el Padre Todopoderoso, y en un solo Señor Jesucristo, su Hijo unigénito y en el Espíritu Santo, el Señor y Dador de Vida. La Trinidad, una en esencia y en majestad, debe ser adorado y glorificado en una Divinidad, poder y autoridad. Confieso todas las cosas pertenecientes a la encarnación de uno en la Santísima Trinidad, nuestro Señor y Dios, Jesús Cristo, como lo han hecho Santos y los seis Sínodos Ecuménicos. Y rechazo y anatematizo todo balbuceo herético, como ellos también los han rechazado. Pido las intercesiones de nuestra impecable Señora, la Santa Madre de Dios, y de los santos y celestiales poderes y de todos los santos.
Segunda Parte
  • «Y recibiendo sus santas y honorables reliquias con todo honor, las saludo y las venero con honor, esperando tener una parte en su santidad. Así también las venerables imágenes de la encarnación de nuestro Señor Jesucristo, en la humanidad que asumió para nuestra salvación; y de nuestra inmaculada Señora, la santa Madre de Dios; y de los ángeles semejantes a Dios; los Santos Apóstoles, Profetas, Mártires y de todos los Santos —las imágenes sagradas de todos estos, yo saludo y venero».

Esta confesión incluye los rezos a María, a los santos y la veneración de sus imágenes junto con los fundamentos cristianos como la Trinidad. Al declarar anatemas a los que niegan la Trinidad, él dice:

  • «Anatemas los que no rindan homenaje a las santas y respetables imágenes» (Decreto del 2º Concilio de Nicea).
Tercera Parte
  • «Esta es mi confesión [de fe] y a estas proposiciones doy mi consentimiento. Y yo pronuncio esto con todo mi corazón, y alma y mente. Y si en algún momento por el fraude del diablo (¡Que Dios no lo quiera!) yo voluntariamente o involuntariamente deberé estar opuesto a lo que ahora he profesado, que yo sea un anatema del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y de la Iglesia Católica y un extraño de todo orden jerárquico» (Hechos del 2º Concilio de Nicea, Sesión 1).

Él es inequívocamente claro que el anatema mencionado aquí no es sólo separación de la iglesia (aunque es también eso). Significa también ser maldito del Dios Triuno y cortado de Cristo. El patriarca que presidía afirmó y alabó a Dios por esta confesión.

Cuarta Parte

Otros testimonios similares incluyeron frases como:

  • «A los que no enseñan diligentemente a todo el pueblo amante de Cristo a venerar y saludar las imágenes venerables y sagradas y honorables de todos los Santos que agradaron a Dios en sus varias generaciones, ¡anatema! A los que tienen una mente dudosa y no confiesan con todo su corazón, que veneren las imágenes sagradas, ¡anatema!» (Hechos del 2º Concilio de Nicea, Sesión 1).

Ahora, para ser absolutamente claro, aquí el concilio no estaba diciendo que las imágenes nos salvan de nuestros pecados o que los santos o ángeles nos redimieron junto con Cristo.

Quinta Parte
  • «Porque confesamos que uno de la misma santa y consustancial Trinidad, nuestro Señor Jesucristo, el verdadero Dios, en estos últimos días se encarnó y se hizo hombre para nuestra salvación, y habiendo salvado nuestra raza a través de su encarnación salvadora, y pasión y resurrección, y ascensión al cielo; y habiéndonos librado del error de los ídolos; como también dice el profeta, No un embajador, no un ángel, sino el mismo Señor nos ha salvado» (Hechos del 2º Concilio de Nicea, Sesión 5).
Expulsión de la Iglesia Católica Romana

Y, sin embargo, aunque solo Cristo nos salva, si uno no venera las imágenes de los santos con plena certidumbre de corazón y enseña a otros a hacer lo mismo, uno no solo es expulsado de la iglesia, sino que también es cortado del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Probablemente uno no puede argumentar que ser, «maldito del Padre, Hijo y Espíritu Santo» no tenía la intención de transmitir condenación sobre la persona si no se arrepintiera de la obra por la cual fue anatematizado. De acuerdo al concilio, la persona que no se arrepintiera de su rechazo a la veneración de ídolos es cortada de Cristo. De esta manera, aunque ellos afirmen que sólo Cristo salva, también afirman que uno no puede permanecer en Su gracia sin exteriorizar la honra y reverencia a las pinturas e imágenes de hombres y ángeles.

Adorar Imágenes le Ayuda a Permanecer en la Gracia de Dios

La claridad y repetición de los anatemas declaran indiscutiblemente que la veneración de imágenes no es simplemente permisible, sino que es absolutamente necesaria para permanecer en la gracia de Dios y así recibir finalmente la vida eterna. De esta manera, a pesar de las profesiones sinceras que solo Cristo salva, este consejo condiciona la salvación eterna a la voluntad de rendirle homenaje a los iconos de los seres creados. Si me rehúso a venerar las imágenes de María y los santos y muero sin haberme vuelto a esta herejía, estaría perdido en mi pecado y eternamente condenado. Tanto el catolicismo romano como la ortodoxia oriental continuaron en otros pronunciamientos con autoridad para afirmar no simplemente este concilio en general, sino también específicamente los anatemas en él,2 sosteniendo así esta necesidad como la posición oficial de ambas creencias.

El Anatema Bíblico y lo que Preserva la Salvación

El Nuevo Pacto es también claro sobre el concepto de «anatema». Pablo, en su profunda compasión por su propio pueblo, escribe:

  • «Porque desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos, mis parientes según la carne» (Romanos 9:3).

Pablo define la palabra anatema como estar separado o cortado de Cristo. ¡Pablo amaba a sus hermanos judíos tanto que se entregaría él mismo al infierno y al juicio si esto, de alguna manera ¡salvaría a los judíos! Para nuestro punto aquí, anatema claramente significa cortado de la Gracia de Dios en Cristo. Estar bajo anatema es estar condenado. Como vimos, este es el sentido en que el 2º Concilio de Nicea estaba usando el término sólo en cuanto a Cristo; más no en aquellos que siendo católicos u ortodoxos, no adoran imágenes. Pablo aplica este término a ciertos errores.

1ª Corintios 16:22

Leamos este ejemplo:

  • «Si alguien no ama al Señor, que sea anatemaa]. ¡Maranata!».

Quien rechaza a Cristo es maldito, separado de Dios y condenado a destrucción. Pero ¿podemos realmente imaginarnos a Pablo diciendo? «¡Si alguno no ama al Señor, o si ellos no se postran sobre sus rostros delante de retratos de hombres como yo, ¡sean ellos anatemas!». Sin embargo, al analizar «veneración» contra «adoración» o diferenciar entre rezar a las imágenes cristianas y rezarles a los ídolos, notamos que no existe espacio en la Escritura o en el evangelio cristiano para agregar que honrar retratos de hombres y ángeles es necesario para permanecer en la gracia de Dios.

Gálatas

1:8-9

De hecho, Pablo también escribió:

  • «Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anunciara otro evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea anatema. Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguien les anuncia un evangelio contrario al que recibieron, sea anatema».

La herejía de los falsos maestros en Galacia era que, aunque ellos enseñaron que eran salvos a través de Cristo solamente, le agregaron que debían ser circuncidados y entrar en el pacto de Moisés para permanecer en la gracia de Dios. Un evangelio de salvación dado a través de la gracia de Jesucristo pero posteriormente ser sostenido a través de alguna obra ceremonial, aunque fuera una obra ceremonial bíblica como la circuncisión, era para Pablo, un evangelio totalmente diferente. Irónicamente Pablo enseñó que aquellos que predicaban tal evangelio eran anatemas.

3:3

Pablo es duro con los gálatas porque estaban siendo engañados:

  • «¿Tan insensatos son? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿van a terminar ahora por la carne?».

Podemos estar todos de acuerdo que el evangelio es todo y solo acerca de Cristo. Aquí no hay espacio para nadie más ni para nada más. Mi fe es estar en Dios a través solamente de Cristo. ¿Por qué entonces mi permanencia en Su gracia dependería de inclinarme a imágenes de hombres? ¿O incluso quemar incienso delante de estas y rezarles? Las personas que estas imágenes representan, habiendo ya muerto, podrían estar en la presencia de Cristo y no necesitarían gloria o algún regalo que yo pudiera darles. Por lo tanto y ciertamente no sería un acto de caridad por parte mía hacia ellos.

Lo que es y ha Hecho Cristo

Cristo es mi único mediador ante el Padre y ha asegurado plenamente mi salvación a través de Su muerte y resurrección. De modo que no hay ninguna gracia o mérito adicional que puedan impartirme más allá de la obra de Cristo, quien solo es Salvador. Él es mi único mediador delante del Padre y ha asegurado totalmente mi salvación a través de Su muerte y resurrección. Por lo tanto, no existe alguna gracia adicional o mérito que estas imágenes puedan impartirme más allá de la obra de Cristo quien es únicamente mi Salvador. La falta de honrar y reverenciar ceremoniosamente tales imágenes no es una falta de caridad hacia estos supuestos «santos», ni es la negación de alguna fuente necesaria de la gracia de Dios.

Entonces, ¿Sería Maldito por no Venerar Tales Imágenes o Retratos? ¿Y por qué?

Si sólo puedo permanecer en la gracia de Dios por postrarme ante estas imágenes, entonces uno no puede escapar del hecho de que honrarlas se convierta en una parte del evangelio. Y esto sería, un evangelio diferente. Los apóstoles no predicaron un evangelio de salvación en Jesucristo que debía ser conservado solo en la medida en que continuaran venerando de todo corazón a los íconos considerados por estas religiones como sagrados. Mi salvación no sólo es comprada por Cristo, también es asegurada y mantenida por Él.

Juan 6:37-40

  • «Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí; y al que viene a Mí, de ningún modo lo echaré fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39 Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo que Él me ha dado Yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final. 40 Porque esta es la voluntad de Mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y Yo mismo lo resucitaré en el día final».

Para Quiénes hay Maldición

No hay maldición para la persona que no queme incienso delante de imágenes de hombres y ángeles. Hay maldición para aquellos que no aman a Cristo y que proclaman otro evangelio. No sólo entramos en la salvación por medio de la fe solo en Jesús, sino que también es la gracia de Él que nos mantiene en esta salvación. Siempre, en todo momento, confiaré solo y totalmente en Él:

  • «Y a Aquel que es poderoso para guardarlos a ustedes sin caída y para presentarlos sin mancha en presencia de Su gloria con gran alegría, 25 al único Dios nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea gloria, majestad, dominio y autoridad, antes de todo tiempo, y ahora y por todos los siglos. Amén» (Judas 1:24-25).

En la Biblia

Jesús dijo:
  • «En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida» (Juan 5:24).
Pablo escribió:
  • «Nadie los defraude de su premio deleitándose en la humillación de sí mismo y en la adoración de los ángeles, basándose en las visiones que ha visto, envanecido sin causa por su mente carnal, 19 pero no asiéndose a la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, nutrido y unido por las coyunturas y ligamentos, crece con un crecimiento que es de Dios. 20 Si ustedes han muerto con Cristo a los principios elementales del mundo, ¿por qué, como si aún vivieran en el mundo, se someten a preceptos tales como:» (Colosenses 2:18-20).

En MIAPIC

¿Es Bíblico Rezarles a los santos?

Bíblicamente, la oración es siempre ofrecida a Dios y es una forma de adoración. Todas las religiones ven el acto de rezar como un acto de adorar al dios o dioses de ellos debido a que estos rezos contienen peticiones, confesión de pecado, peticiones de intercesión, etc., cosas que son recibidas y respondidas por Dios a Sus hijos, y no por cosas creadas.

¿Deberían los cristianos orarle a Dios usando imágenes de Jesús, de ángeles y «santos»?

La Biblia no solo se limita a condenar la adoración de ídolos o de dioses falsos. La Biblia trata directamente con la idea de hacer imágenes que representen a Dios mismo y ofrecerle a Él nuestra adoración vicariamente al venerar imágenes.

Cómo se Sostiene la Salvación en el Catolicismo Romano

De acuerdo al catolicismo romano, después de recibir justificación inicial en el bautismo, el cual quita el pecado original, la gracia es también infundida en una persona. Sin embargo, con cada pecado que una persona después del bautismo, hay una pérdida de la gracia justificadora… sin embargo, y bíblicamente, si usted le está agregando cualquier obra al acto de salvación, esto significa que la obra de Dios no es suficiente; sino que esta necesita ser perfeccionada; completada por el esfuerzo humano. Esta es la razón por lo que la gracia es solo a través de la sola fe en Cristo. La salvación no puede ser por fe y cualquiera otra obra nuestra.

  1. No se debe confundir este segundo concilio, con el Primer Concilio de Nicea en el año 325 d. C., que se reunió para afirmar y aclarar el tema de la Deidad de Cristo. Este segundo, en Nicea, se reunió casi 500 años después para abordar la cuestión de la veneración de imágenes por los católicos y en los lugares de adoración cristiana, y comparte su nombre con el primero, simplemente porque ambos se reunieron en la ciudad de Nicea.
  2. NPNF, Set 2, Volume 14, pages 551-553.

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