¿Es la Veneración de Imágenes una Tradición Apostólica?

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¿Es la Veneración de Imágenes una Tradición Apostólica?
¿Es la Veneración de Imágenes una Tradición Apostólica?

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Abreviaturas: CR: Catolicismo Romano. IC: Iglesia Católica. ICR: Iglesia Católica Romana. CIC: Catecismo de la Iglesia Católica.

Nota: A menos que se diga lo contrario, las citas son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas — NBLA.

Por, Luke Wayne
17 de abril de 2017

¿Es la Veneración de Imágenes una Tradición Apostólica?

Tanto en el catolicismo romano como en la ortodoxia oriental, la veneración de íconos e imágenes es un aspecto central de la fe y práctica religiosa. Los miembros de ambas religiones honran —de forma habitual— retratos e imágenes que representan a Jesús. También a muchos muertos, considerados «santos». Entre ellos a María y a los ángeles a quienes creen, vale la pena, dar honor y sentir por ellos, temor reverencial. Ellos les rezan a estas imágenes, figuras de humanos y ángeles, pidiéndoles que intercedan ante Dios por ellos. Además, se inclinan ante estos muñecos de yeso, encendiéndoles velas y ofreciéndoles incienso. Quienes realizan estas prácticas no las consideran «adoración» diferenciándolas cuidadosamente de la única adoración debida sólo a Dios. Sin embargo, e incluso con todos los matices de la expresión, antes y después de la Reforma, tales prácticas fueron consideradas controversiales, debido a que nunca fueron afirmadas por las Escrituras.

¿Supuesta Tradición de los Apóstoles del Señor?

De hecho, en cualquier parte de la Escritura esa oración o veneración de imágenes donde siempre se discute, se condena como idolatría. Sin embargo, los miembros de ambas religiones, afirman que tales Escrituras solo tenían el propósito de referirse al culto de imágenes como a «dioses separados», pero no dicen nada sobre la sola veneración u honrar las imágenes de los muertos del pasado, considerados «santos». Mientras algunos tratan de argumentar positivamente desde la Escritura, la mayoría apelan a la supuesta tradición apostólica. Afirman que muchas enseñanzas y prácticas autorizadas y necesarias, se transmitieron oralmente al margen de la Escritura y que la veneración de los iconos está entre estas.

Juan de Damasco y su Pensamiento Acerca de las Imágenes

En el siglo VII, Juan, se convirtió en el defensor de la veneración de imágenes. Él escribió:

  • «Esta es una tradición no escrita, así como también lo es la adoración hacia el este y la adoración de la cruz, y muchas otras cosas similares» (Juan de Damasco, Exposición de la Fe Ortodoxa, Libro 4, Capítulo 16).

El concilio del siglo VIII que falló a favor de la veneración de imágenes también lo admitió. De hecho, condenaron a los que argumentarían sobre la sola base de la Escritura aparte de la tradición, afirmando que este era el mismo argumento usado por los herejes antitrinitarios.

Hechos del 2º Concilio de Nicea, Sesión 1

  • «Anatema a los que desprecian las enseñanzas de los santos Padres y la tradición de la Iglesia Católica, tomando como un pretexto y presentando sus propios argumentos de Ario, Nestorio, Eutiquio, y Dióscoro, que a menos que fuéramos enseñados de forma patente por el Viejo y Nuevo Testamentos, no debemos seguir las enseñanzas de los santos Padres y de los santos Sínodos Ecuménicos, y la tradición de la Iglesia Católica».

A primera vista, la afirmación de que esto se asemeja de alguna manera a los argumentos de tales herejes, es absurda. La Trinidad es derivada desde la Escritura y está demostrada por esta. Los cristianos nunca la han considerado como una simple tradición oral diferente de la Biblia. Es más, los herejes como los arrianos realmente afirmaban que su posición era la tradición de la Iglesia y que la Trinidad era una novedad.

¿Tradición o Escrituras?

Ellos trataron de sacar textos de prueba desde la Biblia, pero no argumentaron desde la sola Escritura aparte de la tradición. El intento de relacionar a los que se fijaban solo en la Palabra Inspirada por encima de la tradición con semejantes herejes era una gran falacia y un argumento desde la emoción y la difamación en lugar de los hechos. Aun así, la existencia de este argumento demuestra un reconocimiento de que la práctica de venerar imágenes no es bíblica. Por lo tanto, aun así, el argumento, es que se trata de una tradición que, aunque no está registrada en las Escrituras, siempre ha formado parte de la iglesia. Sin embargo, hay razones convincentes para creer que esto no es así. Por el contrario, la práctica evolucionó con el tiempo varios siglos después de la época del Nuevo Pacto.

Primero

En primer lugar, el hecho de que esta práctica no aparezca nunca en el Nuevo Pacto es importante. Esteban y el apóstol Jacobo (Santiago) murieron muy temprano en el Libro de los Hechos. 1ª Corintios 15:6 menciona los testigos de la muerte de Jesús quienes ya habían muerto. Dado el contexto, es posible que incluso murieran en el martirio. Con estos santos ya muertos, y si esta práctica fuera apostólica, ya se les estaría venerando mediante imágenes. Por lo tanto, ya deberíamos haber visto esta práctica —desde temprano— en el Nuevo Testamento. Pablo escribe a la iglesia de los tesalonicenses específicamente acerca de los creyentes que habían muerto (1ª Tesalonicenses 4:13-18). Hebreos 11 tiene mucho que decir sobre nuestra fe con relación a los santos pasados; y el Apocalipsis reconoce las almas de los mártires clamando por justicia delante de Dios.

Apocalipsis 6:9-10

  • «Cuando el Cordero abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos a causa de la palabra de Dios y del testimonio que habían mantenido. 10 Clamaban a gran voz: ‘¿Hasta cuándo, oh Señor santo y verdadero, esperarás para juzgar y vengar nuestra sangre de los que moran en la tierra?’».

De hecho, leyendo el Nuevo Pacto, es difícil encontrar un escritor que no haga mención en algún lugar a los fieles que murieron. Sin embargo, en ningún lugar se nos dice que hagamos imágenes de ellos ofreciéndoles rezos e incienso; o que tengamos sus imágenes con la sola intención de recordar sus vidas. Teniendo en cuenta lo temprano que se escribió el Nuevo Pacto, tenemos un testimonio notablemente rico de la respuesta de la Iglesia a la muerte de los cristianos en la era apostólica. Ningún indicio —ni remoto— de nada parecido a la veneración de las imágenes.

El Argumento del Silencio

Por supuesto, finalmente, se trata de un argumento basado en el silencio. Por lo tanto, no es un caso lógicamente concluyente. Si los Apóstoles enseñaban activamente a los primeros cristianos a fabricar y honrar iconos, su silencio es realmente notable. Considerando, la frecuencia con que abordaban temas relacionados. En los escritos del siglo II, no hay todavía una afirmación positiva de la veneración de íconos. Más bien, existe una referencia informativa en la polémica obra de Ireneo, «Contra las Herejías». Al describir los errores de una secta hereje, él explica:

  • «Ellos mismos se intitulan gnósticos. Ellos también poseen imágenes, algunas de estas pintadas y otras formadas de diferentes tipos de material; mientras que ellos sostienen que una parecida de Cristo, fue hecha por Pilatos en ese tiempo cuando Jesús vivía entre ellos» (Ireneo, «Contra las Herejías», Libro 1, Capítulo 25, Sección 6).

Más de Ireneo

Él también señala que ellos honran las imágenes «a la manera de los gentiles». La posesión y veneración de imágenes como pinturas y otros íconos, incluyendo uno de Cristo que remontaron a un líder histórico, es algo que Ireneo señala como inusual y e incluso, herético. Esto parecería extraño si Ireneo fuera consciente de que los cristianos ortodoxos veneraban imágenes de Cristo y de los santos. Es también interesante que siglos después, la defensa de Juan de Damasco de la veneración de íconos incluyera la apelación a una tradición sobre una imagen hecha para un líder político en vida de Jesús.

Juan de Damasco

  • «También se cuenta que, cuando Augusto era rey de la ciudad de los edesenos, envió a retratista a pintar una imagen del Señor. Y cuando el pintor no pudo hacerlo a causa del resplandor que brillaba en Su rostro, el Señor mismo puso un manto sobre Su propio rostro divino y vivificante e imprimió en él una imagen de Sí mismo y se la envió a Augusto, para satisfacer así su deseo» (Exposición de la Fe Ortodoxa, Libro 4, Capítulo 16).

La historia de Juan de Damasco, no es precisamente la misma en detalle que la que Ireneo describe al culto herético adscrito. Pero sí es paralela en formas que, de ser ciertas, quitarían todo el viento de las velas de la crítica de Ireneo.

El Segundo Concilio de Nicea

Este concilio trató de relacionar la apelación a las Escrituras, al margen de la tradición, con los herejes de los siglos posteriores. Es digno de destacar que Juan de Damasco defiende la veneración de las imágenes en su época de forma muy parecía a como los herejes defendían las imágenes que veneraban en el siglo II. Se podría argumentar que Juan conserva una antigua tradición, pero no ortodoxa.

A principios del siglo III, Tertuliano afirma que los cristianos no solo, no adoran imágenes supuestamente de dioses. Tampoco rinden homenaje a las imágenes de hombres muertos o difuntos.1 Inclusive, él acusa a los artesanos que fabrican imágenes del tipo de cosas que los hombres son propensos a adorar.2 En cambio, los exhorta a usar sus habilidades para fabricar y reparar cosas prácticas como casas y muebles, lo cual no se presta para la idolatría.3

Minucio Félix

Más adelante en el siglo III, Minucio documenta que los paganos se burlaban de los cristianos por el hecho de que no tenían imagen alguna consagrada que mostrara a quién honrar.4 Aunque ciertamente se trata directamente del hecho de que los cristianos no hicieran ningún ídolo para su Dios, no se podría haber dicho lo mismo si los cristianos hubieran hecho y venerado imágenes de Jesús o de santos y ángeles venerables durante este periodo.

La Arqueología

Esta ha desenterrado edificios eclesiásticos de mediados del siglo III que representan escenas e historias bíblicas en frescos y mosaicos. De forma similar a lo que se hacía en las sinagogas de la época. No se trataba de retratos individuales, sino de narraciones, y las fuentes judías y cristianas de la época no indican que estas imágenes fueran veneradas ni que se rezara a los santos a través de ellas. Probablemente las representaciones tuvieran como objetivo principal servir de ayuda didáctica para comunicar la historia sagrada a aquellos que se reunían, especialmente los analfabetos.

Más de Juan de Damasco

El propio Damasceno lo insinúa cuando escribe:

  • «Pero viendo que no todos tienen conocimientos de letras ni tiempo para leer, los Padres dieron su aprobación para representar estos acontecimientos en imágenes como actos de gran heroísmo, para que formaran un memorial conciso de ellos» (Juan de Damasco, Exposición de la Fe Ortodoxa, Libro 4, Capítulo 16).

Esto es digno de mencionar por dos razones. 1) Juan afirma que fueron los Padres quienes establecieron esta práctica y no los apóstoles, indicando que se trata, de un desarrollo posterior y no una tradición apostólica. 2) Afirma, como lo hace la evidencia arqueológica, que las primeras imágenes eran escenas más que retratos destinados a enseñar en vez a representar a individuales santos intercesores.

El Concilio Local de Elvira

Incluso esta práctica inicial parece haber sido controvertida. Este Concilio prohibió las imágenes en las paredes de las iglesias, aparentemente preocupado porque algunos pudieran venir a venerar las representaciones. La práctica tampoco era universal. Personalmente, he visitado las excavaciones de antiguos edificios de iglesias en Bulgaria, incluidos algunos que todavía hoy funcionan como Iglesias Ortodoxas Orientales. Aunque se pueden ver siglos de mosaicos iconográficos, las capas más antiguas tenían simples frescos decorativos con motivos coloreados o diseños florales. Las escenas de lugares y personas surgieron en capas arqueológicas posteriores (aunque ciertamente bastante antiguas). La práctica de colocar escenas bíblicas o imágenes humanas en los edificios de las iglesias fue una evolución a lo largo del tiempo que se produjo a ritmos diferentes en distintos lugares. No fue una tradición apostólica universal.

El Quemar Incienso

Finalmente, podemos ver evidencia de esto siguiendo la actitud cristiana hacia las prácticas secundarias relacionadas con la veneración de imágenes. A modo de ejemplo, tome la quema de incienso. Muchos en la iglesia primitiva interpretaron Malaquías 1:11 como una profecía del culto cristiano cuando dice:

  • «Porque desde la salida del sol hasta su puesta, Mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a Mi nombre, y ofrenda pura de cereal; porque grande será Mi nombre entre las naciones», dice el Señor de los ejércitos».

Incienso Figurativo

Sin embargo, ellos interpretaron el incienso como algo totalmente figurativo. Vieron en este, una referencia a la ofrenda de alabanza, oración y acción de gracias mientras la iglesia se reunía para la comida de la comunión.5 También argumentaron que la quema literal de incienso había desaparecido junto con los sacrificios y otras formas de adoración del Pacto Antiguo.6 De hecho, los cristianos fueron llamados ateos por los paganos romanos, en parte, porque ellos no ofrecían ni siquiera la fragancia de las flores e incienso.7

Lo que Proclamó Clemente de Alejandría

Que la única fragancia dulce que ofrecemos a Dios, es nuestro amor y no literalmente incienso, y prohibió el uso de aceites aromáticos e incienso incluso, con propósitos prácticos. Permitía aceites sin olor para uso médico y para desodorizar. Pero toda fragancia era un lujo mundano.8 De otro lado, Tertuliano, no vio perjudicial el uso de incienso para el propósito mundano de remover olores ofensivos, pero pensó que era pagano utilizarlo para ceremonias de honor.9

Aplicaciones Culturales

Incluso, estas aplicaciones —como la quema de incienso— fueron abandonadas por los primeros cristianos para honrar a hombres de alta posición, como un compromiso mundano en el mejor de los casos y una sutil idolatría en el peor. Es claro que tales cristianos ciertamente no quemaban incienso a las imágenes o incluso a las memorias de los santos muertos durante esta época.

Al estudiar este tipo de asuntos secundarios, queda bastante claro que la manera de venerar las imágenes que se desarrolló unos siglos más tarde habría sido reprendida por los primeros cristianos. Incluso si se tuvieran en cuenta los motivos y las distinciones entre la veneración y el culto propiamente dicho.

Conclusión

La veneración de imágenes codificada en los concilios y tradiciones de las iglesias católica romana y ortodoxa oriental, no sólo son contrarias a la Biblia, sino que tampoco es una tradición que los Apóstoles o los primeros padres de la iglesia hubieran practicado o incluso reconocido. Aunque la práctica es antigua, se desarrolló siglos después del tiempo de Jesús Cristo.

En la Biblia:

  • La ley dice:
    • «Ustedes no se harán ídolos, ni se levantarán imagen tallada ni pilares sagrados, ni pondrán en su tierra piedra grabada para inclinarse ante ella; porque Yo soy el Señor su Dios» (Levítico 26:1).
  • Los profetas dicen:
    • «Exterminaré tus imágenes talladas Y tus pilares sagrados de en medio de ti, Y ya no te postrarás más Ante la obra de tus manos» (Miqueas 5:13).
  • Jesús dice:
    • «Dejando el mandamiento de Dios, ustedes se aferran a la tradición de los hombres» (Marcos 7:8).
  • Pablo dice:
    • «Miren que nadie los haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principiosa] elementales del mundo y no según Cristo» (Colosenses 2:8).

En MIAPIC

¿Es Bíblico Rezarles a los Santos?

Bíblicamente, la oración es siempre ofrecida a Dios y es una forma de adoración. Todas las religiones ven el acto de rezar como un acto de adorar al dios o dioses de ellos debido a que estos rezos contienen peticiones, confesión de pecado, peticiones de intercesión, etc., cosas que son recibidas y respondidas por Dios a Sus hijos, y no por cosas creadas.

¿Deberían los Cristianos Orarle a Dios Usando Imágenes de Jesús, de Ángeles y «santos»?

La Biblia no solo se limita a condenar la adoración de ídolos o de dioses falsos. La Biblia trata directamente con la idea de hacer imágenes que representen a Dios mismo y ofrecerle a Él nuestra adoración vicariamente al venerar imágenes.

La Veneración de Imágenes y el Evangelio Bíblico

No hay anatema bíblico para la persona que deje de quemar incienso delante de imágenes o retratos de hombres y ángeles. Hay anatema bíblico para aquellos que no amen a Cristo o que enseñen otro evangelio. No sólo entramos a esta salvación a través de la fe en Jesús, sino que también sólo la del Señor es la que nos sostiene.

  1. Tertullian, De Spectaculis, Chapter 13.
  2. Tertullian, On Idolatry, Chapter 4.
  3. ibíd. Chapter 8.
  4. The Octavius of Minucius Felix, Chapter 10.
  5. Irenaeus, Against Heresies, Book 4, Chapter 17, section 6 (see also ANF Vol. 1, pg. 536-537, section 37); Justin Martyr, Dialogue with Trypho, Chapter 41; Clement of Alexandria, The Stromata, Book 7, Chapter 6.
  6. Leer, Justin Martyr, First Apology, Chapter 8; Epistle of Barnabas, Chapter 2.
  7. Athenagoras, A Plea for the Christians, Chapter 8.
  8. Clement of Alexandria, The Instructor, Book 2, Chapter 8; Stromata, Book 7, Chapter 7.
  9. Tertullian, De Corona, Chapter 10.

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